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En la banda sonora de Nothing Hill, hay una canción preciosa que dice “You say it best when you say nothing at all”[1] (podría tal vez traducirse por “te expresas mejor en silencio” o “lo dices mejor sin palabras”). De algo así me parece que habla el verso que Pedro Poveda comenta en la última consideración de Jesús Maestro de Oración[2].

“Hijitos, no amemos de palabra, sino de obra y de verdad” (1Jn 3,18). Si el amor es de verdad, va más allá de las palabras; “It's amazing how you can speak right to my heart without saying a word” (más o menos: “Es impresionante cómo puedes hablarme al corazón sin decir una sola palabra”). Quienes se quieren, no necesitan estar continuamente diciéndose que se quieren, lo saben sin necesidad de palabras.

“I could never explain what I hear when you don't say a thing”, (es decir: “Nunca te podré explicar lo que escucho cuando no dices nada”). Una mirada, una sonrisa, una caricia, una ayuda ofrecida a tiempo, la escucha atenta, el cuidado de los detalles… hay miles de expresiones de amor que resultan más claras que las palabras. Lo decimos mejor sin palabras. Tal vez por eso, el texto nos pide que evitemos hablar de más, que dejemos a un lado las palabras y nos centremos en amar “de obra y verdad”.  “Obras son amores”, que diría Lope de Vega[3].

Pedro Poveda explica qué entiende él por “amar de obra y verdad”. Amar de verdad es “amar lo que en justicia merece ser amado”. Como sabemos, Dios nos ha creado a su imagen, somos reflejos de su bondad, nuestra dignidad es infinita: merecemos ser amados y en justicia estamos llamados a amarnos unos a otros. Amar de obra es hacer el bien, hacer “por nuestro prójimo algo favorable”. Pedro Poveda nos dice que cuando oramos por otra persona, cuando dedicamos tiempo a escuchar y ofrecemos una palabra compartiendo lo que nos parece que el Espíritu nos inspira, cuando damos buen ejemplo, cuando hacemos algo en favor de otra persona aunque nos cueste, cuando ayudamos a alguien que lo necesita, estamos amando de obra: “Amamos de obra cuando hacemos por nuestro prójimo algo favorable, orando por él, aconsejándole, corrigiéndole, ayudándole, librándole de peligros, dándole buen ejemplo, sacrificándonos por su santificación, socorriéndole en todos los órdenes.

“You say it best when you say nothing at all”. Mejor sin muchas palabras. Amar a todas las personas, porque somos imagen de Dios, y porque lo que hacemos a los demás, también se lo hacemos a Dios. Y si alguna vez nos parece difícil, porque no siempre sabemos ver con claridad el reflejo de Dios en todos los demás, Pedro Poveda también nos sugiere qué podemos hacer: recurramos a la oración, que es nuestra única fuerza.

Por Beatriz Díaz Tejero

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[1] Todas las citas en inglés son de esta canción: Ronan Keating, BSO Nothing Hill; las traducciones son de la autora de estas letras.

[2] Pedro Poveda. Consideración número 24 de Jesús Maestro de Oración. En: Creí por eso hablé [173] El texto fue escrito en 1920.

[3] Félix Lope de Vega Carpio. La Dorotea. Acto IV. Escena I (Página 1694 de Obras Escogidas, Tomo II Ed. Aguilar, 1973)

 

 

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