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Mª Luz Callejo de la Vega, mujer de luz, mujer apasionada por la formación de docentes, falleció en Sevilla el 1 de septiembre, a los 62 años.

Desde 2004 ejerció como profesora titular de Didáctica de las Matemáticas en la Facultad de Educación en la Universidad de Alicante. Trabajó también en la Fundación Castroverde, el Instituto de Estudios Pedagógicos Somosaguas (IEPS) de Madrid y en el Centro Cultural Poveda de Santo Domingo (República Dominicana) donde dejó una publicación, fruto de su trabajo en muchas de las escuelas del país.

Compartió su trabajo e investigación en la Sociedad Española de Investigación en Educación Matemática (SEIEM) en los grupos de Investigación de Didáctica del Análisis Matemático y en Educación Matemática Infantil. Sus publicaciones han sido numerosas, muchas de ellas editadas por Narcea: Un club matemático para la diversidad, La función de las funciones, Matemáticas para aprender a pensar, Planos y mapas, Las Tic, un reto para nuevos aprendizajes.

María Teresa González Astudillo, profesora titular de la Universidad de Salamanca y miembro también de SEIEM, transmitía a sus compañeros la noticia de su partida con estas palabras:

“Su lucha contra la enfermedad que padecía y la fortaleza que mostró en estos últimos años será un ejemplo para nosotros. Creo que todos la conocíamos y la apreciábamos. Su sencillez, naturalidad y la sonrisa con la que siempre nos escuchaba seguirán presentes en nuestros corazones. Ha sido uno de los pilares de nuestra sociedad, presente en casi todos los simposios en los que aportaba su conocimiento y sus investigaciones en compañía del equipo del que formaba parte. Seguirán presentes los recuerdos de nuestros encuentros con ella y seguiremos consultando los libros y escritos que durante todos estos años nos ha ido dejando.”

NL

Maite Uribe, en la carta donde comunica su fallecimiento a toda la Institución, retrata así a Mª Luz:

“Tenía una gran vocación educadora y hasta el último día, a pesar de que las fuerzas ya le fallaban, ha trabajado en la universidad corrigiendo trabajos de fin de grado de sus alumnos para que no tuvieran que terminarlos con otra persona.
“Era una persona profunda y reflexiva en sus planteamientos y comprometida en su trabajo y en el “momento presente”. Muy inteligente, leía, estudiaba y reflexionaba en todos los temas que salían a su paso…
“Cada mañana la empezaba con un rato largo de oración sobre la Palabra de Dios o algún texto de espiritualidad de los muchos que manejaba, entre ellos los de Santa Teresa de la que era una gran conocedora…
“Durante la enfermedad ha sido para todas, testimonio de fe y fortaleza más allá de la debilidad física que estaba viviendo, afrontando las limitaciones y el sufrimiento…
“Le gustaba agradecer lo que recibimos cada día, reconociendo que somos muy afortunados.”

Con los profesores del Centro Cultural Poveda de Santo Domingo pedimos “que su mirada, desde esa foto con la que recordamos su presencia entre nosotros, nos siga acompañando”. Gracias por la luz que has repartido con tanta generosidad.

 

 

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