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VIII Jornadas del Área de Acción Social de la Institución Teresiana en España

Este año el tema central de las Jornadas ha sido sobre ecofeminismo, bajo el título Ecofeminismo, alumbrando un mundo más justo y sostenible.

El encuentro, que ha reunido a más de setenta personas, tenía como objetivo abordar el tema desde diferentes perspectivas, facilitar un diálogo sobre esta cuestión y dejarse afectar por un asunto tan candente en el momento actual. Para ello tuvo lugar una Mesa Redonda con cuatro voces expertas y experimentadas en el tema: la periodista Araceli Caballero; Ana Carolina Elías, presidenta de la Asociación del Servicio Doméstico Activo; Lucía Ramón Carbonell, filósofa y teóloga laica; y Merche Ruiz Giménez, del Movimiento 8 de marzo feministas por el clima.

2CPoner la vida en el centro

Marga Usano, moderadora de la Mesa, comienza provocando a las ponentes y a la sala con unas cuantas preguntas, entre ellas la de qué itinerarios de espiritualidad se abren desde el ecofeminismo. Desde aquí comienza su exposición Merche Ruiz Giménez, no sin antes advertir el carácter rebelde del grupo al que pertenece.

Los ecofeminismos están proponiendo distintos caminos para hacer realidad, también, caminos de espiritualidad, afirma. Hay que actuar frente a los desafíos que plantean las violencias estructurales hoy en día, ante el deterioro de la vida que estamos sufriendo y que afecta más a las mujeres y a los empobrecidos. A ello se dirige el ecofeminismo: a poner la vida en el centro, subraya con energía.

Poner la vida en el centro es también cuidar la diversidad, las culturas y las formas de existencia diferentes.

Poner la vida en el centro es conocer y entender la vida de las mujeres; es apoyo mutuo, cuidados. Es saber que somos ecodependientes e interdependientes.
Ser ecofeminista, afirma convencida, es ser rebelde con causa porque nos están robando el futuro.

Con manos de mujer

Ana Carolina se refiere a la tensión entre la cultura del cuidado y la del beneficio. Las repercusiones en las mujeres y cómo afecta a los varones.

El sector servicios es el menos preciado, afirma, porque no produce riqueza concreta, pero esas tareas invisibles son las que garantizan la sostenibilidad de la vida.
Con la pasión justa, la ponente subraya el valor de las manos, de las manos de las mujeres en concreto. “Las hemos usado en cuidar de otras personas, pero muchas menos en cuidarnos a nosotras mismas”.

Nacemos con el gen de cuidar, subraya, los cuidados son llevados a cabo mayoritariamente por mujeres. Así nos lo han enseñado.

Se refiere después al fenómeno actual de la externalización de los cuidados, una tarea cubierta por mujeres en la gran mayoría de los casos. Trabajos que normalmente ejercen migrantes, no en las mejores circunstancias precisamente; a veces en condiciones de precariedad, con salarios bajos y no pocos casos de explotación. Hay que poner en valor las manos de las mujeres que levantan la vida en peso cada día, termina diciendo.

“Somos invisibles para el sistema”

El ecofeminismo es movimiento social y corriente de pensamiento. En un sistema capitalista y patriarcal, contrario al ecosistema, la naturaleza y las mujeres somos invisibles, afirma Araceli Caballero. Lo que podemos hacer por el cambio, añade, es romper con la normalidad.

El ecofeminismo propugna cambiar el dominio por el cuidado, poner la vida en el centro, sostiene la periodista. ¿Qué aporta el ecofeminismo en la transformación social?, se pregunta, y la respuesta no se hace esperar: busca la alegría de vivir.

Asegura con fuerza que es necesario hacer cambios estructurales, cualquier cosa que vaya contra el sistema pone la vida en el centro. También es imprescindible, sostiene finalmente, el cambio personal: cultivar una actitud contemplativa, y dejarse llevar por el sentido del asombro. Ambas cosas producen una manera radicalmente distinta de mirar la vida y de reconciliarse con ella.

La fe desde una mirada feminista

Todo el movimiento ecologista empieza con las mujeres, comienza afirmando la cuarta participante en la Mesa, Lucía Ramón. El ecofeminismo plantea que formamos parte de un sistema: la escatopraxis, una forma de vivir con un horizonte global, con la práctica cotidiana de construir un mundo distinto, el de la esperanza; de cuidar la vida frágil, concreta.

Hay que aprender a bendecir el don de la vida, saborear el don de la vida como mujeres, no solo ‘en función de’.

Es hora de afrontar la realidad, denunciar la injusticia y repartir los bienes de la tierra.

Detrás de la crisis ecológica actual está la neoliberalización de las conciencias. Denuncia como teóloga que algunas teologías sigan legitimando una espiritualidad patriarcal, racista. Es necesario poner en circulación otro lenguaje, dice, transmitir la fe desde una mirada feminista, liberadora, ecológica. La teología actual debe responder a este reto.

Habrá que pasar, sostiene, del modelo del Dios paternal al Dios parental en el que el centro es el amor creativo; hay que rescatar este modelo de Dios que está en muchos fundadores de obras de iglesia, y también en muchas mujeres activistas. Lo que nos hace imagen de Dios es la capacidad de amar y ser cocreadoras. Hay que reconocer, con humildad, que somos tierra; con pobreza, que estamos de paso en ella; con gratitud, que somos anfitrionas/anfitriones de la tierra de todos.

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A estas intervenciones siguió un interesante coloquio en el que se advirtió la necesidad de hacer política con otros, pactar, asociarse, tener una voz pública.

Hubo momento para la aprobación del borrador Plan de Acción Social de la IT (2020-2023) y para la aprobación de la propuesta de la Política Social de la Institución Teresiana en España. Como no podía ser de otra manera, también hubo un espacio para compartir experiencias de personas del Área referidas al activismo social y la incidencia política.

Marisa Rodríguez

 

MANIFIESTO

Reunidas en los Negrales 66 personas del Área Social de la Institución Teresiana de España los días 14 al 16 de febrero de 2020 con el tema:

Ecofeminismo, alumbrando un mundo más justo y sostenible

Nos confirmamos en que:

  • Queremos poner la vida en el centro. El ecofeminismo va más allá de la vida humana, defiende la vida de todo ser vivo y del planeta. El Ecofeminismo nos da una mirada femenina. Ser ecofeminista es ser rebelde e interdependiente. Ecología y feminismo son un binomio inseparable. Los dos responden al cuidado. Los cuidados son tareas invisibles y son los que hacen posible la vida.
  • Deseamos vivir en la tierra con desapropiación, sentirnos huéspedes del banquete de la Vida y anfitrionas que comparten.
  • Necesitamos pasar del paradigma del Dios dominio al paradigma del Dios Vida.
  • En la cadena de cuidados, pasar de lo legal a lo justo.
  • Nos comprometemos, con urgencia, a cuidar el medio ambiente.
  • Queremos vivir con consciencia en este mundo interdependiente donde cada persona tiene derecho a vivir en dignidad por el hecho de ser persona. Enfoque de derechos.
  • Afirmamos que lo personal es político, nuestras acciones tienen una dimensión política y tener conciencia de ello nos ayudará a vivir y actuar con mayor responsabilidad. Hay que firmar los manifiestos y ocupar la calle.
  • Valoramos la diversidad que nos enriquece y complementa.
  • Luchamos contra toda violencia, especialmente la violencia estructural.
  • Necesitamos hacer gestos creíbles, que nuestro hacer transparente nuestros ideales. (Dar un uso más solidario a nuestros inmuebles).
  • Tenemos que aprender de las mujeres, de sus historias y sus relatos.
  • Debemos visibilizar la injusticia, la protesta. Pasarlas al reconocimiento de lo público.
  • Deseamos sentir el apoyo mutuo, saber ser tolerantes con y entre nosotras.
  • Nos comprometemos a desenmascarar las mentiras allí donde estamos.
  • Nos ratificamos en seguir trabajando por un mundo más justo y solidario en favor y con las personas más vulnerables.
  • Queremos responder con acciones comunes al drama de los refugiados e inmigrantes.
  • Proponemos una Política de Acción Social de la IT en España.
  • Queremos ejercer la ciudadanía defendiendo los DDHH en especial los de las mujeres.