En unas Jornadas siempre se distinguen tres momentos: cuando se sueñan, cuando se viven y cuando se recuerdan. Las Jornadas de ACIT Joven 2026 ya forman parte de ese tercer momento, pero también del comienzo de muchas historias que seguirán escribiéndose a partir de ahora.
Del 18 al 25 de julio, la localidad de Llíria (Valencia), volvió a acoger las Jornadas de Verano de ACIT Joven, un encuentro que reunió a 152 jóvenes de entre 12 y 18 años, procedentes de 13 ciudades de España: Alicante, Almería, Barcelona, Burgos, Córdoba, Jaén, Linares, Madrid, Málaga, Palma de Mallorca, San Sebastián, Sevilla y Valencia. Acompañados por un equipo de 18 animadores, los participantes vivieron ocho días de convivencia, oración y crecimiento personal bajo el lema “Es tiempo de soñar”.
A través de las preguntas “¿Qué sueño yo?”, “Soñamos juntos” y “¿Cómo hago realidad ese sueño?”, los chicos y chicas recorrieron un itinerario adaptado a cada etapa -Convocatoria (1º y 2º ESO), Iniciación (3º y 4º ESO) y Profundización (Bachillerato)- para descubrir sus propios sueños, aprender a compartirlos y comprometerse a hacerlos realidad.
Durante toda la semana se combinaron espacios de reflexión y convivencia. Cada día comenzaba con un rato de oración y las dinámicas propias de cada etapa, mientras que las tardes estuvieron marcadas por la piscina, los deportes, los ratos libres y las veladas. Uno de los momentos más valorados por los jóvenes fueron las oraciones de la noche, que les ofrecían un espacio de silencio para recoger en su cuaderno personal aquello que habían descubierto, sentido o vivido durante el día.
Además de las actividades de cada etapa, hubo momentos compartidos que marcaron especialmente el encuentro. Las etapas de Convocatoria e Iniciación, disfrutaron de una excursión a la playa de Canet, mientras que la etapa de Profundización visitó Valencia y compartió una tarde con las teresianas de la sede de la Institución Teresiana. La celebración de la Eucaristía fue uno de los momentos más emotivos y significativos de la semana y, al finalizar, todos juntos siguieron la final del Mundial, compartiendo una noche de emoción, alegría y sentimiento de equipo que terminó con un baño en la piscina para celebrar la victoria.
La canción “Yo quiero vivir” de Manuel Carrasco, acompañó todos los momentos vividos convirtiéndose en la banda sonora de unas Jornadas que invitaron a vivir con esperanza, ilusión y compromiso.
Las maletas regresaron a casa, pero volvieron mucho más llenas de lo que llegaron. En ellas viajaban experiencias compartidas, nuevas amistades, conversaciones que seguirán resonando y una fe compartida que ha dejado huella en cada uno de los jóvenes. Aunque las Jornadas hayan llegado a su fin, comienza el momento de recordarlas y dejar que todo lo vivido siga dando fruto allí donde cada uno vive su realidad.
Ha sido una experiencia increíble para mis hijos. Con el mayor siempre habéis cumplido las expectativas y, para mi pequeña, que era su primera vez, ha sido algo inolvidable.
¡Muchas gracias a todo el equipo!