El Colegio Santa Teresa de Vistahermosa de Alicante acogió un encuentro con Óscar Mateos Martín, profesor de Blanquerna y colaborador de Cristianismo y Justicia, en torno a la necesidad de mirar la realidad con atención, compasión y compromiso.

El Colegio Santa Teresa de Vistahermosa, en Alicante, reunió a unas 50 personas entre profesorado del centro, antiguas alumnas, miembros de la Unidad Asociativa, del Movimiento de Amigos y colaboradores, en un encuentro titulado “Una mirada lúcida”.

La sesión estuvo a cargo de Óscar Mateos Martín, profesor de la Universidad Blanquerna de Barcelona y colaborador de Cristianismo y Justicia, quien invitó a los asistentes a situarse ante el momento actual con una mirada atenta, clara y comprometida. Frente a un mundo que parece endurecido por la indiferencia, el sufrimiento y la incertidumbre, Mateos propuso recuperar la lucidez como capacidad de ver la realidad con profundidad, dejarse afectar por ella y responder desde un humanismo evangélico.

Durante la intervención se subrayó que mirar el mundo no puede reducirse a observarlo desde lejos ni desde la resignación de quien cree que nada puede cambiar. Al contrario, este tiempo puede convertirse en una oportunidad para escuchar mejor, reconocer el dolor del mundo y articular respuestas comunitarias. En este sentido, se recordó la vigencia del pensamiento de Pedro Poveda y de la Institución Teresiana, con su llamada a estudiar, comprender y transformar la realidad.

La mirada humanista, se destacó, es una mirada que cuida. Asume la vulnerabilidad del mundo con compasión y ternura, y busca tejer redes con otros para construir respuestas compartidas. También se señaló la importancia de no renunciar al proyecto humanista que ha inspirado, entre otros ámbitos, la construcción europea.

El encuentro puso un acento especial en la educación. Ante jóvenes que viven a menudo en la incertidumbre y a la intemperie, se insistió en la necesidad de educar para la paz, aprender y desaprender, mantener viva la esperanza y conectar con movimientos sociales que han contribuido a ampliar derechos y conciencia colectiva, como el sufragismo, el ecologismo o la defensa de los derechos humanos.

También se valoró la aportación de las personas mayores, capaces de ofrecer cuidados, memoria y sabiduría vital. Desde esta perspectiva intergeneracional, se recordó que de la historia se aprende y que es necesario no banalizar el mal.

Para los educadores, la sesión dejó una llamada clara: entrenar la atención del alumnado para que la escuela no se cierre en sí misma, sino que mire más allá de sus propios límites. Educar, se dijo, es apostar por el presente y abrir en él una esperanza capaz de romper determinismos, fatalismos e indiferencias.

Las personas asistentes valoraron especialmente la profundidad y claridad del encuentro. Pilar Guillén agradeció “no solo la profundidad del contenido, sino también el estilo cercano y claro” de la intervención. Asunción Fernández destacó la importancia de convencerse de que “sí es posible hacer algo contra las fuerzas del mal” y recordó el poder creador de la palabra. Maite Uribe, por su parte, puso el acento en vivir el presente, cuidar la mirada intergeneracional y evitar el edadismo, evocando la actitud de Pedro Poveda: tener “la mente y el corazón en el momento presente”.

El encuentro concluyó como una invitación a mirar con lucidez, vivir el presente con responsabilidad y seguir construyendo, desde la educación y la comunidad, una respuesta esperanzada ante los desafíos de nuestro tiempo.

Agradecimiento: Artículo elaborado a partir de la base de contenido de texto e imágenes que nos ha aportado Isabel Cia Reig.

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