León XIV, el domingo 7 de junio, en el espacio de Movistar Arena de Madrid, se hacía estas preguntas ante el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte: “¿Qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?” “Nuestra sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar” pero el Papa se cuestiona “porqué, para qué, con quién y para quién se produce”, “qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir”. “¿Qué significa ser verdaderamente humano?” Presentamos algunas palabras de su discurso donde lanza un reto: “ser hilos nuevos para tejer redes nuevas”.

El arte de tejer redes

Para atender a estos interrogantes, es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto.

En los varios sectores de la actividad humana debemos cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente humano.

Así pues, tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz.

En segundo lugar, tejer redes significa crear juntos.

Tejer redes significa, en tercer lugar, servir de modo desinteresado.

 

El mundo del deporte enseña a tejer redes

Permitidme dirigir finalmente vuestra atención a un mundo que, —como sabéis—, no me es ajeno: el del deporte. Pensemos cuántos de nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer.

Sobre esto, san Juan Pablo II, como deportista y pastor, declaró: “En estos tiempos en que por desgracia diversas formas de violencia, y por lo tanto de odio, tienden a desgarrar nefastamente el tejido de la solidaridad social, vosotros [los deportistas] contribuís, por vuestra parte, a dar un testimonio luminoso de cohesión, de paz, de unión, en una palabra, de ‘saber estar juntos’”. Estas palabras son más actuales y oportunas que cuando resonaron por primera vez.

 

Hilos nuevos para tejer redes nuevas

Queridos amigos: os invito entonces a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza.

Seamos hilos nuevos acogiendo el consejo de san Pablo: “Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo” (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el porvenir, siga resplandeciendo nuestra “magnífica humanidad”.

Puede acceder aquí al discurso íntegro.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.