Hoy, domingo de Ramos, entramos en la semana de pasión de Jesús, de su amor apasionado por la humanidad. Un amor que alcanza a amigos y enemigos, que trae el fruto de la paz verdadera. Hoy también celebramos el aniversario de la muerte de Josefa Segovia y Carmen F. Aguinaco recuerda aquí su llamada a ser personas portadoras de paz.

El 19 de este mes celebrábamos la fiesta de San José. En 25, la Encarnación, con la palabra clave: Fiat, Hágase. Hoy, día 29, es el aniversario de la muerte de Josefa Segovia, cuya vida recordamos también en esas tres fechas: su onomástica y el día en que escribió su propio Fiat en su testamento, pocos días antes de su muerte.

Pero en estos días, la atención de todos, la preocupación y la angustia, están centrados en la situación mundial de guerra e inestabilidad. Josefa Segovia reconocía que, individualmente, poco podemos hacer por la paz a nivel mundial, pero sí a nivel personal, familiar y comunitario. En una carta del año 1938, en plena Guerra Civil Española, escribe:

“Aunque la paz social sea fruto de la concordia que debe reinar entre hermanos, es, sin duda ninguna, la resultante de la paz individual. […] Si no podemos influir en los grandes problemas de la paz universal ¿no podremos llevar un poco de paz a nuestras familias y poner un poco de paz en nuestros espíritus?

 

[…] La verdadera paz se mide principalmente por los efectos que produce. En primer lugar, las personas que poseen verdadera paz tienen el don comunicativo de ella: siembran paz, son portadoras de paz. Y este es el mejor regalo que puede hacer Dios nuestro Señor a una comunidad o una familia.

 

[…] Las almas de paz son dueñas de sí mismas; alegres con alegría sana y contagiosa; humildes con humildad sencilla y no humillante…¡Qué delicia es la de vivir cerca de algunas de esas almas pacíficas que, suavemente, nos acercan y nos llevan a Dios!

 

[..] Busquemos la paz y procuremos la paz. Paz a los amigos, paz a los enemigos… esa paz, como fruto permanente y maduro, como fruto del Espíritu Santo, lo más suave, último y perfecto de las virtudes”.

 

Josefa Segovia. Cartas, pp. 507-512.

 

 

Por Carmen Fernández Aguinaco

 

 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.