“Queremos, entre todas y todos, buscar caminos que hagan posible un mundo más justo, más sostenible, más habitable”, comparte el Equipo Dinamizador del Área de Acción Social. La ecología integral es el tema central de las XIV Jornadas del Área.

Cómo hacer de la ecología integral opción de vida, este ha sido el lema bajo el cual se han convocado las XIV Jornadas del Área de Acción Social de la Institución Teresiana (IT). Del 13 al 15 de febrero, alrededor de 60 personas se han reunido en el Centro Cultural y de Espiritualidad Santa María de Los Negrales. Representantes de los distintos proyectos vinculados al Área Social compartieron reflexión, oración y testimonios. Les acompañaron ocho ponentes especializados en la materia de las jornadas que facilitaron este encuentro marcado por la profundidad, el compromiso y la esperanza.

 

Una crisis eco-social que interpela a la fe y a la vida

La primera ponencia, Crisis eco-social, causas y consecuencias, estuvo a cargo de Joan Morera Perich SJ, biblista, investigador de la ‘no violencia’ en Cristianismo y Justicia y especializado en ecología integral. Joan ofreció un análisis de la realidad desde la perspectiva de la ecología integral. Su intervención subrayó que la crisis actual no es solo ambiental, sino también espiritual, ética y cultural. En este sentido, recordó las palabras del papa Francisco, “el tiempo es superior al espacio”, puntualizando que “no importa tanto el dónde estamos como el tiempo, el ponernos en camino”.

Por otro lado, profundizó en el concepto de ecología integral como reconocimiento de la interconexión e interdependencia entre todos los seres del cosmos. Desde esta mirada, la raíz de la crisis es espiritual: la ruptura de nuestras cuatro relaciones fundamentales —con nosotros mismos, con los demás, con Dios y con el cosmos— que se han vuelto ‘tóxicas’. Morera expuso que la sensibilidad Laudato Si incluye el cuidado de toda criatura vulnerable y nos lleva a una experiencia de Dios presente en todo el cosmos. Él es quien nos nutre de energía para la acción ecosocial transformadora. Además, añadió que el cuidado holístico del universo nos lleva a un estilo de vivir integrado.

No somos dominadores y administradores de los recursos, somos veladores de las demás especies. El Génesis dice: ‘cultivad y guardad’. No tiene sentido un modo de relacionarnos con el cosmos que no sea amoroso, desde la bondad. Podéis inspiraros con la teología franciscana, que habla del amor a la creación. La función de Jesús es comunicar el amor de Dios a todas sus criaturas. El amor es el centro de todo.

Asimismo, Joan propuso un rato de contemplación de imágenes sobre ecosistemas y personas vulnerables. Al finalizar, compartió la siguiente reflexión: “Si nos sentimos hermanos y hermanas de todas las especies de este cosmos, si creemos que todas las especies son destinatarias del amor de Dios, quizás podemos empezar a tratarnos distinto”. Y habló de urgencia, pues volvió a recordar al papa Francisco cuando hablaba de que es apremiante una eco conversión porque esta destrucción afecta sobre todo a los más vulnerables.

Terminó su intervención lanzando un claro mensaje de que es posible cambiar la situación puesto que, frente al ‘cálculo descriptivo’, que invita al pesimismo, se puede pensar en un ‘cálculo creativo’, capaz de generar dinámicas nuevas desde abajo, en red, confiando en la fuerza transformadora de las comunidades. Presentó así la ‘ecoesperanza’ no como ingenuidad, sino como actitud activa y comprometida.

 

Mesa redonda: hacer experiencia la ecología integral

Uno de los momentos centrales fue la mesa redonda Cómo hacer de la ecología integral experiencia de vida, coordinada por Francisco Campos. Participaron de Emma Martínez Ocaña, teóloga ecofeminista; Rosa Castizo Robles, divulgadora ambiental; y Rose Miró Juliá, bióloga y miembro del Consejo de Cultura IT.

Rose abrió la sesión con una pregunta de fondo: por qué, tras décadas de conciencia ecológica, los avances siguen siendo insuficientes. Planteó que la respuesta puede formar parte de la propia crisis y defendió una mirada sistémica bajo la premisa de que “todo está relacionado”. En este contexto, habló de una ‘metacrisis’: una crisis global multidimensional que es, al mismo tiempo, de sentido y de valores. Estructuró su propuesta en cuatro dimensiones: cabeza, corazón, manos y espíritu. En el plano intelectual, subrayó la necesidad de fortalecer el conocimiento ecológico básico, el pensamiento crítico y la revisión de marcos mentales. En el ámbito afectivo, llamó a desarrollar empatía, ética del cuidado y una vivencia profunda de la interdependencia con la Tierra. “Solo así podemos pasar del dominio al cuidado”, afirmó.

Desde la acción, instó a traducir la conciencia en prácticas concretas que impulsen culturas regenerativas y sostenibles. Y, en el plano espiritual, apeló a una ‘conversión ecológica’ que integre el clamor de la Tierra en el discernimiento personal y comunitario, promoviendo cambios reales en los estilos de vida, en las estructuras sociales y en la economía.

Por su parte, Emma, en intervención online, advirtió de que no es posible entender la naturaleza como algo separado del ser humano y definió el momento actual como una crisis espiritual y ética. “Debemos despertar para poder ayudar a despertar”, señaló. A continuación subrayó el desafío de defender la vida en un sistema que, a su juicio, la amenaza.

Finalmente, Rosa Castizo, desde su experiencia de vida ayudó a tomar conciencia del deterioro del planeta fundamentado en el exceso de consumismo. Del mismo modo, invitó a repensar el decrecimiento. Las tres ponentes coincidieron en la necesidad de sostener la esperanza como motor de transformación, así como de impulsar un cambio integral —personal, comunitario y estructural— que sitúe el cuidado de la vida en el centro.

 

Experiencias que encarnan una nueva manera de vivir

El panel Experiencias en torno a la ecología integral como categoría de vida, fue coordinado por José Vicente Ferrando. Intervinieron Araceli Caballero García, periodista y ecologista; José Eizaguirre Fernández-Palacios de Biotropía y Tierra Habitada; Juanxo López de Uralde, activista, ecologista, fundador y coordinador federal de Alianza Verde; y Cristina Chuquimarca Mosquera, subdirectora de Hispanoamérica del Movimiento Laudato Si.

Las experiencias compartidas mostraron que la ecología integral no es solo un discurso, sino una práctica concreta que articula espiritualidad, compromiso social e incidencia política.

Queremos poner en valor la profundidad con la que los ponentes han preparado el tema. Han ofrecido un análisis muy completo de la realidad, teniendo en cuenta las causas, el origen a través de las distintas mentalidades y desarrollo del pensamiento, así como las consecuencias en
el presente y las que se vislumbran en el futuro. Con este análisis, es fácil desmontar la corriente negacionista que sobre el cambio climático existe en parte de la sociedad.

Equipo Dinamizador

Para finalizar el día, se compartió comida típica de los distintos lugares de los participantes. Beatriz Díaz amenizó la velada con juegos y dinámicas que tenían relación con la temática de las jornadas.

 

Aterrizando el compromiso: incidencia política y acción en red

La jornadas se cerraron con la pregunta clave: ¿Cómo concretar el compromiso con incidencia política?. Este espacio fue coordinado por Joan Morera. Ante distintas opciones, todas válidas, y después de un enriquecedor debate, se llegó al compromiso como Área Social de Articularnos y comprometernos con plataformas de Ecología Integral para reforzar el trabajo en red y la dimensión estructural.

El Equipo dinamizador presentó varias propuestas como prioridad para el curso 2026-2027 y la temática a trabajar en las próximas Jornadas se concretará consultando a todas las personas del Área próximamente.

Francisco Campos y Carmen Ramiro leyeron el manifiesto emanado de las XIV Jornadas y por último, se recogió la evaluación de las mismas. Con la celebración de la Eucaristía se cerró este encuentro.

Agradecemos la participación de las personas que forman parte del Área de Acción Social de la Institución Teresiana, así como de las que vienen a estas jornadas con inquietud, con ganas de cambio, con deseos de saber, de entrar a fondo y comprometerse en la búsqueda. Tenemos más dudas que luces, pero queremos, entre todas y todos, buscar caminos que hagan posible un mundo más justo, más sostenible, más habitable.

Equipo Dinamizador

Estas XIV Jornadas reafirman el compromiso de la Institución Teresiana con una ecología integral que no se queda en la reflexión, sino que se convierte en opción de vida, en clave comunitaria, espiritual y transformadora.

 

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