Saïd el Kadaoui, escritor, profesor y psicólogo nacido en Nador (Marruecos) y desde los siete años viviendo en Catalunya, aborda en este ensayo el tema de la identidad desde su propia experiencia y, también, desde el diálogo con otros autores, amigos y pacientes. Una construcción que se va modelando a lo largo de la vida. Joaquín Vergés recomienda su obra ‘Radical(es). Una reflexión sobre la identidad’, y aporta otros títulos que pueden ayudar a quienes quieran seguir profundizando en el tema de la identidad.
En 1999 el escritor Amin Maalouf abrió, de forma explícita, el debate sobre las identidades en el contexto de globalización y migraciones con su ensayo Identidades asesinas. No obstante, ha sido un aspecto recurrente en la literatura y ensayos que abordan aspectos relacionados con la transculturalidad contemporánea.
Es necesario recordar esto para enmarcar el trabajo de Saïd el Kadaoui, Radical(es). Una reflexión sobre la identidad (2020), tanto desde el punto de vista literario como desde su trabajo en el ámbito de la psicología. Numerosos escritos de carácter periodístico, así como su obra narrativa, abordan la reflexión sobre las identidades que van conformando nuestro ser en la trayectoria vital, más allá de la genética:
- No (Catedral Books, 2017) construye un rompecabezas donde están contenidas todas ‘las grandes piezas’ del protagonista (un profesor de literatura que vive a caballo entre la identidad marroquí, la catalana, la española y la europea).
- Cartes al meu fill, un català de socarel, gairabé (Ara Llibres, 2011), ejemplar en el que de forma más intimista ofrece una visión nueva de las migraciones, la relación entre el ‘nosotros’ y ‘los otros’, la identidad personal y el sentimiento de pertenencia a una o más de una cultura.
- Límites y fronteras (Editorial Milenio, 2008) en el que aborda la condición de extranjero, desde una perspectiva psicológica e incluso psiquiátrica. Ismaïl, su protagonista, sufre un brote psicótico que requiere de un ingreso en una clínica psiquiátrica en la que descubrirá que su ataque de locura es la oportunidad que le brinda la vida para conocerse e integrar todas sus pertenencias y sueños en una sola identidad.
Construir una definición, aunque sea aproximada de nosotros mismos, acompañados por la experiencia personal y los personajes que aparecen en la narrativa de Saïd el Kadaoui, ayuda a formular y poner en práctica estrategias que permiten dar posibles soluciones a los problemas de nuestra cotidianeidad, especialmente entre los jóvenes.
Es necesario, efectivamente, recuperar El sentido del asombro (libro escrito por Rachel Carson y recomendado en esta sección en octubre de 2021) desde el pálpito interior para proyectar y plasmar un ‘logos’ común.
El nuevo ejemplar de Saïd el Kadaoui publicado, Radical(es) Una reflexión sobre la identidad, continua en su propuesta sobre las identidades para pensar, entender y convivir en las sociedades contemporáneas. Mezcla, en un tono directo e intimista, la narración y la reflexión desde la experiencia concreta de la amplia biografía cultural del autor.
Esta lectura invita a traspasar los límites de las fronteras para “trenzar y conformar una cultura histórica” del tod@s, (Prólogo de Norbert Bilbeny a Radical(es)), en clara proyección de futuro.
Por Joaquín Vergés Cabanzón
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Una reflexión lúcida y necesaria sobre la identidad en un mundo de fronteras difusas. Said el Kadaoui logra entrelazar la experiencia personal con el pensamiento crítico, invitándonos a repensar quiénes somos desde la complejidad de la pertenencia y la convivencia cultural.
Efectivamente, es necesario poner en valor el trabajo que realiza Said El Kadaoui, una voz directamente implicada en los procesos de reconfiguración de las identidades. Procesos, en definitiva, en los que todas las personas estamos involucradas, especialmente a través de la globalización y la digitalización. Preguntarse por el yo en estos contextos resulta imprescindible, y hacerlo requiere también buscar espacios y referentes intelectuales que nos ayuden en esa reflexión.
Le texte de Joaquín Vergés Cabanzón met en valeur la profondeur et la sensibilité de l’écriture de Saïd el Kadaoui. À travers Radical(es), une réflexion sur la identidad, l’auteur nous invite à penser l’identité comme une construction ouverte, en perpétuel mouvement, façonnée par la rencontre entre différentes cultures. Ce livre parle à tous ceux qui se sentent partagés entre plusieurs mondes et cherchent à se comprendre. Par son regard de psychologue et d’écrivain, el Kadaoui propose un message d’ouverture, de tolérance et d’humanité. C’est une œuvre actuelle et nécessaire, qui aide à réfléchir sur qui nous sommes et sur la façon de mieux vivre ensemble dans la diversité.
Merci pour ce commentaire si juste et sensible. En effet, l’œuvre de Saïd el Kadaoui nous rappelle combien les processus d’interculturalité sont essentiels aujourd’hui, à un moment où ils sont parfois remis en question par différents discours populistes. Penser l’identité comme une construction ouverte et dynamique devient alors un acte profondément nécessaire. L’interculturalité n’est pas une menace, mais une richesse collective, un espace de rencontre où chacun peut se redéfinir à travers l’autre. Le regard d’el Kadaoui nous invite à résister aux simplifications, à défendre la complexité humaine et à construire des ponts là où certains veulent ériger des murs. C’est précisément dans ce dialogue des différences que se joue notre avenir commun.
Deberíamos de leer más de este estilo de libros para conocer la problemática de la emigración a través de los casos reales que en ellos se relatan. Quizás así muchas personas entenderían el por qué tanta gente tiene que abandonar sus hogares para buscar una vida mejor.
Es una observación muy acertada. Radical(es) de Saïd El Kadaoui invita precisamente a reflexionar sobre las complejas realidades que acompañan a la emigración. A través de los testimonios y las vivencias de sus personajes, el autor muestra no solo las dificultades materiales del desplazamiento, sino también los conflictos identitarios y culturales que surgen al intentar integrarse en una nueva sociedad. Leer obras de este tipo nos permite comprender la dimensión humana de la migración, más allá de las cifras o los titulares, y fomenta una mirada más empática y crítica hacia las causas y consecuencias de estos procesos.
Gracias por traernos ejemplos como estos y sobre todo cada vez vivimos contigo una nueva experiencia. 🙏🏻❤️
Más que ejemplos, son testimonios: personas que han vivido experiencias interculturales en primera persona o a través del trato con otras personas, y han podido encontrar el espacio para reflexionar constructivamente y poder compartirlo con los demás, ofreciéndonos y ofreciéndose como guía.
La identidad es un aspecto muy personal, pero si le sumas inmigración haces que muchísimos factores externos influyan en tu propia idea de identidad, transformándola según creces en la sociedad donde haces vida. Sin duda un tema que un profesor y psicólogo inmigrante puede plasmar de manera sobresaliente en su literatura.
Gracias por tu reflexión. Efectivamente, las migraciones contemporáneas son uno de los escenarios más intensos donde se reconfiguran las identidades. Quien migra no solo se desplaza geográficamente, sino también simbólicamente: entra en diálogo con nuevas lenguas, valores, miradas y modos de pertenecer. En ese proceso, la identidad deja de ser algo fijo para convertirse en una construcción viva, hecha de encuentros, tensiones y aprendizajes. Como bien señalas, una persona que vive la experiencia migratoria —y además la piensa desde la psicología y la literatura— puede ofrecer una mirada especialmente profunda sobre cómo nos transformamos al habitar distintas realidades culturales. Hablar de identidad, en este contexto, es también hablar de resiliencia, de diálogo y de apertura hacia formas más amplias de entender quiénes somos.
Tema complejo este de la identidad. Al menos así lo entiendo yo, que me hallo, como todos los autores aquí citados, entre la identidad natal y la donde se pace. De Maalouf he leído dos: ‘Samarcanda’ y ‘La roca de Tanios’, muy buenas, con las que aprendí mucho sobre la historia, cultura y costumbres del mundo oriental y la desafortunada labor de Occidente en esos países. Tomo nota de los libros de Saïd el Kadaoui. Un saludo.
Efectivamente, un tema complejo, que Saïd el Kadaoui aborda de forma insistente en toda su obra literaria y periodística, desde la perspectiva profesional de psicólogo, unida a un extenso bagaje de lector reflexivo (entre las lecturas que le marcan, la de Hanif Kureishi).
Saïd el Kadaoui no es solo un escritor o psicólogo, sino un puente entre culturas y una historia sobre la identidad que se forma y evoluciona a través de las experiencias vitales y la interacción con los demás. Sus obras, especialmente Radical(es), ofrecen al lector la oportunidad de comprender su propia identidad de manera íntima y realista, y nos invitan a la convivencia y el entendimiento entre culturas. Al mismo tiempo, la valoración de Joaquín Vergés sobre su trabajo y el contexto que aporta al lector resalta la importancia de esta lectura, añadiendo una dimensión reflexiva que nos permite conectar la experiencia individual con un marco social y cultural más amplio. Muchas gracias ❤️
He leído el artículo con mucha atención y me he visto reflejado en sus líneas. Me ha gustado profundamente cómo Saïd el Kadaoui concibe la identidad como un viaje que se forma a través de la experiencia, la memoria y la relación con el otro, y no como algo fijo o cerrado. La identidad, tal como la entendí al leerlo, no es algo que heredamos al nacer, sino algo que vamos construyendo con cada partida, cada pérdida y cada intento de reencontrarnos en un nuevo lugar.
La manera en que Kadaoui une la literatura con el análisis psicológico hace que su discurso sobre el ‘yo’ sea honesto y, al mismo tiempo, profundamente humano. Es como si pusiera ante el lector un espejo para descubrir al ser más allá del origen o la nacionalidad; el ser humano antes que la etiqueta, la esencia antes que el nombre.
Su idea del ‘quebrantamiento’ como una oportunidad para reconstruirse, y la del ‘pluralismo’ como puente hacia el otro —no como barrera entre culturas—, me ha tocado muy de cerca. Tal vez porque yo también viví la experiencia del desarraigo: dejé mi país con solo nueve años, viví diecisiete años en Jordania y llevo ya cuatro en España. Cada etapa de ese camino ha ido transformando mi interior, dándome nuevas formas y nuevas preguntas sobre quién soy realmente y qué permanece de mí cuando cambian los lugares, los idiomas y los rostros.
Por eso, al leer a Kadaoui hablar de la identidad como un ser vivo que evoluciona, sentí que comprendía exactamente lo que quería decir. La identidad no se escribe en un pasaporte, sino en la manera en que nos miramos a nosotros mismos y en la capacidad de llevar nuestra patria dentro del corazón, no solo sobre el mapa.
Este texto despierta en mí la pregunta más bella —y quizás la más difícil—: ¿Quiénes somos… cuando elegimos ser? Y desde mi experiencia añadiría: tal vez solo somos realmente nosotros cuando nos permitimos habitar el ‘entre’ —entre el aquí y el allá, entre la memoria y el presente, entre las raíces y las alas.
Muchas gracias por compartir está experiencia personal y está reflexión que dejas, muy oportunamente, sobre la identidad, conjugando orígenes con experiencias adquiridas, como elemento de construcción identitaria.
Bien traído el ensamblaje sobre Saïd puenteando su experiencia profesional de psicólogo con su rica trayectoria de experiencias personales. Es lo que consigue expresar en su libro sobre las identidades.
Muchas gracias por tus palabras. Coincido plenamente en que Saïd El Kadaoui, a través de Radical(es), logra tender puentes entre culturas y experiencias personales, mostrando que la identidad no es un punto de llegada, sino un proceso en constante construcción y reconstrucción. Su escritura nos recuerda que vivir entre mundos no implica fragmentación, sino riqueza y profundidad, una posibilidad de mirarse desde distintos lugares y aprender a reconocerse en el otro. En Radical(es), la identidad se revela como un territorio en movimiento, moldeado por el diálogo, la memoria y el contexto social que nos atraviesa. La lectura que se propone en ‘Entre Líneas’ amplía esa perspectiva, situando la obra en un marco colectivo que nos invita a pensar no solo quiénes somos, sino cómo queremos convivir en sociedades cada vez más diversas. Gracias por destacar la importancia de esta conversación sobre identidad, pertenencia y encuentro intercultural —tan necesaria en el mundo actual. ❤️
Me parece interesante conocer la realidad de estos inmigrantes a través de la literatura que nos acerca a sus vidas con ambas culturas diferentes, cómo viven y cómo se integran y cómo se sienten con esta diferencia.
Hola. Es importante que las personas , a partir de cada una de las particulares experiencias de vida, podamos reflexionar sobre esas experiencias que construyen ser y edifican la identidad. Y si podemos compartirlo, mejor que mejor, porque puede ayudar a otras personas a ‘pensarse’. Gracias por tu observación.
El origen puede ser parental o de nacimiento, tu identidad se va forjando en el país donde te sientes valorado. Ya que es una ecuación difícil de resolver. Jóvenes nacidos en Europa, que no se sienten europeos por el rechazo y la discriminación que sufren.
Introduces un tema que Saïd aborda en toda su literatura: el sentimiento de rechazo. Y también la esquizofrenia de vivir ‘entre culturas’ que a afecta muchos niños y niñas que son hijos de personas que han realizado un proyecto migratorio. El tipo duelo de los padres, puede abarcar generaciones… Es impresionante, pero totalmente cierto.
Muy interesante la lectura de esta obra para conocer la compleja realidad social del mundo magrebí, sobre todo de las generaciones emigradas. También para hacer una radiografía del mundo de hoy, fracturado ética, política y económicamente. Agradezco a Joaquín sus consejos literarios, que nos ayudan también a descifrar nuestros propios conflictos internos y contradicciones, como país y como sociedad.
Igualmente gracias por tu comentario. Precisar que el libro de Saïd, se puede extrapolar del contexto estrictamente magrebí. Es un libro sobre la construcción de las identidades, que sucede a cualquier persona.
Creo que la identidad o las identidades es como un conjunto de tejidos o de mosaicos que dan forma al ser de una persona donde se refleja su arte, su cultura, su pertenencia al mundo, en general, el sentido de su existencia. También no es algo estable, es como la vida, el crecimiento que nos dan las herramientas y experiencias. La multiculturalidad siempre nos abre nuevos horizontes para reflexionar.
Omar, me encanta la imagen del tejido o mosaico para hablar de la identidad: expresa muy bien esa idea de que somos la suma de muchas piezas, muchas historias y muchas influencias. Efectivamente, la identidad no es algo fijo ni cerrado, sino un proceso vivo, que se transforma con cada experiencia, con cada encuentro y con cada aprendizaje. En ese sentido, la multiculturalidad no solo amplía nuestros horizontes, sino que también nos invita a repensarnos continuamente, a mirar el mundo —y a nosotros mismos— desde distintas perspectivas. La diversidad cultural nos enriquece porque nos enseña que no hay una única forma de ser ni de pertenecer, y que en ese movimiento constante también reside el sentido más profundo de nuestra existencia.
Un libro que invita a reflexionar sobre cómo construimos nuestra identidad en un mundo diverso y cambiante. Una mirada honesta y necesaria sobre la identidad en nuestras sociedades diversas el autor nos recuerda que la identidad no es fija sino un viaje en construcción.
Totalmente cierto Zouhair. Es muy necesaria este tipo de literatura, que de forma ágil, y combinando el relato/diálogo de ficción, con la realidad y el entorno, nos permite pensarnos y pensar sobre todo aquello que implica un antes y un después de muchas historias cotidianas.
Dando por hecho que todo debe tener su contexto y cada persona tiene unas experiencias determinadas, pienso que como denominador común a la identidad no se le da importancia y ya sea por la influencia de la sociedad en la que crecemos o de la que venimos, resulta un individuo huérfano de identidad, abrazando una y destruyendo su origen o radicalizándose en un origen que no encaja en la sociedad donde vive. Es difícil vivir en dos aguas y poder convivir con las dos culturas, sin sufrir.
¡Qué tremenda reflexión! Y sin embargo qué acertada. Pensar que pudiera haber ‘un individuo sin identidad’ es pensar o ponerse en la situación de una tragedia existencial. Pero es cierto que nuestro mundo lo propicia, a través del plasma, a través de la cada vez mayor dependencia de la IA. Al fin la salvación a esa tragedia ha de ser recuperar cierto humanismo. Y es indispensable pensar y tener alguna identidad para ello.
Gracias, Joaquín.
Igualmente, gracias.
Interesante y oportuno. La realidad actual nos preocupa e interroga, y no tenemos respuesta correcta. Antes bien se nos sumerge en mensajes contradictorios ideológicos envenenados de políticas al uso.
Gracias por tu comentario. Precisamente ‘Radical(es)’ de Saïd El Kadaoui se adentra en ese territorio de incertidumbre y contradicción que mencionas. En un contexto saturado de discursos simplificadores y polarizados, la obra nos invita a detenernos y escuchar las voces intermedias, esas que no encajan fácilmente en categorías políticas o ideológicas. El Kadaoui propone una reflexión profunda sobre cómo las identidades se construyen en medio de la complejidad, entre el deseo de pertenecer y la necesidad de mantener la propia singularidad. Frente a los mensajes envenenados y los extremos, ‘Radical(es)’ ofrece un espacio para la duda, la empatía y el diálogo, recordándonos que comprender al otro también es una forma de comprendernos a nosotros mismos. Es una lectura que no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas necesarias sobre quiénes somos y cómo queremos convivir en un mundo diverso y cambiante.
Debe ser difícil la integración. Y muy importante profundizar sobre qué elementos favorecen y qué otros dificultan en la construcción de la propia identidad, traspasando todo límite, para llegar a aquello que nos define esencialmente a toda persona humana, sea cual sea su origen y cultura, siendo esta la base de integración de todo lo demás.
Efectivamente, hay que intentar, poder y saber llegar a la esencia de la humanidad, dejando límites, superando estereotipos y traspasando las fronteras emocionales. Enriquecer las emociones con lo bueno de cada individuo. Es fácil pensarlo o escribirlo, pero difícil practicarlo.
¡Gracias por tu interesante propuesta, Joaquín! Habrá que descubrir la mirada de Saïd el Kadaoui.¡Un abrazo!
Si me permites la cita de ‘Va de vida’: “la primera identidad es hacer explícito ese reconocimiento profundo del otro” (Pág. 98). Cómo hacerlo cuando de nacimiento una persona vive puenteando retazos de varias culturas es el tema que aborda Saïd en su libro. Y tu ensayo nos ayuda a intentar -por lo menos intentar- a descargar la mochila de los pesos superfluos. Sinceramente veo las 2 lecturas, la tuya y la de Saïd el Kadaoui, muy completarías.
Este artículo me ha parecido una lectura muy enriquecedora. No solo ofrece una visión completa de la trayectoria de Saïd El Kadaoui y su trabajo sobre la identidad, sino que también logra conectar la literatura, la psicología y la experiencia migratoria de una manera profundamente humana. Me ha gustado especialmente cómo se vincula su obra con la de Amin Maalouf, ya que ambos comparten esa mirada lúcida sobre lo que significa pertenecer a más de un mundo. Sin duda, ‘Radical(es)’ pasa a mi lista de lecturas pendientes. Y, por supuesto, gran parte del mérito se lo debemos a nuestro querido amigo Joaquín Vergés, a quien enviamos desde aquí un afectuoso saludo. 🙏🙏🙏🙏🙏
Qué importante poder dar luz a estos temas que muchas veces quedan en experiencias internas silenciadas. Testimonios así son necesarios, sobre todo, para evitar aislamientos y soledades en estos tránsitos migratorios y culturales que a veces son complejos e incluso traumáticos. Qué bonito que se compartan cosas así, no estamos solos ante la complejidad del mundo que a veces nos cuesta masticar y digerir.