Unos días para compartir, para ser uno mismo y aprender con otros. “He pasado del silencio con temor a hablar con libertad”, comenta Farah. El ‘II Encuentro Intercultural de Familias Migrantes’ es un espacio que agranda la mirada y abre la mente para el diálogo intercultural.
El Equipo Migrantes y Refugiados de la Institución Teresiana organizó el II Encuentro Intercultural de Familias y Mujeres Migrantes durante los días 4 a 7 de julio de 2025. El equipo contó con la colaboración de la Asociación para la Igualdad y el Desarrollo Social (AID) y el Proyecto Rajab de la Asociación Educación y Cultura (AEyC). El grupo de 27 personas, entre niños, niñas y adultos, han pasado unos días de convivencia en la casa Emaús de Santa María de Trassierra (Córdoba). Procedían de diferentes países de origen: Colombia, España, Marruecos, Perú, Sahara Occidental y Ucrania.
Unos días para…
Para dar paseos por pleno bosque mediterráneo durante el que compartir experiencias, temores y expectativas. Para convivir en torno a un té y dulces marroquíes. Para jugar en la piscina, y aplaudir las primeras brazadas de alguien que se atreve a nadar. Para nombrar miedos ante lo diferente y romper silencios provocados por una dinámica de grupo: Te presento a… Para implicarse en el juego Construyamos un cuento que invita a dialogar.
Un encuentro transformador: del temor a la libertad
Ha sido un encuentro transformador y enriquecedor. Así nos lo hacen saber Adriana, de Colombia: “Bendiciones a todos y millones de gracias, lluvia de bendiciones infinitas por esta oportunidad de convivir y aprender de otros”. “Han sido unos días muy conmovedores y con gran placer, guardo grandes recuerdos de personas maravillosas”, dice Iryna (Ucrania). “¡Cuanto necesitaba unos días así!” nos dice Hajar, una joven marroquí que acude con sus hijos.
Se ha valorado el contar con un espacio seguro donde expresarse con libertad y sin temor.
Espero que se vuelva a hacer algún día otra experiencia así. Estoy muy contenta de esta experiencia con vosotros, he pasado del silencio con temor a hablar con libertad.
Farah (Marruecos)
Los participantes pusieron en común ‘habilidades’ y ‘cuidados’ que gestan cariño. Ayoub nos dice: “Estos días han servido para mostrar mis habilidades en la cocina y en el cuidado de niños en la piscina. Niños que, no siendo de mi familia, me llegaron a llamar ‘tío’.
Por otro lado, los más pequeños, como Salman o Mayssa, preguntan por qué debe acabarse este campamento. “Desde que llegamos a España hace cuatro años, no he tenido unos días así”, expresa Ennayat.
Y quieren seguir apostando
Una vez más la experiencia dice que todo encuentro en la diversidad con sus dificultades, reservas, prejuicios, segregaciones por edades o culturas…, merece la pena. Estos momentos agrandan la mirada y abren la mente para el diálogo intercultural partiendo de la escucha y respeto. Un aprendizaje recíproco por el que apostar.
Por Pura Hidalgo y Francisco Campos
Fotos facilitadas por el Equipo Migrantes y Refugiados



