No hay mejor conocimiento que el que ofrece el camino. Y esta vez el grupo ‘Migrantes y Refugiados’ desde España se puso en camino para conocer la situación fronteriza. Una ruta por el norte africano: Ceuta, Martil y Tetuán. En el camino, “la frontera está presente. Esa línea que rasga el paisaje entre los dos países marca el ritmo de la vida […] y muchos sueños rotos…” dirá Fernando Mármol. Les anima el encuentro con personas que también sueñan con un mundo sin fronteras, donde la convivencia intercultural y religiosa sea posible. El intercambio siempre enriquece, enseña, y ellos quieren aprender más sobre acogida, inclusión, mediación intercultural. 

El grupo de Migrantes Refugiados de la Institución Teresiana ha realizado una experiencia de conocimiento de la situación fronteriza en las ciudades marroquíes de Martil y Tetuán, así como en la española Ceuta. Este equipo trabaja con realidades transfronterizas y en la acogida a personas procedentes de tránsitos migratorios.

El viaje, efectuado en los dos últimos días de mayo y el primero de junio, ha servido para enriquecer a las personas que, desde diferentes entidades, realizan acciones de acogida, inclusión y arraigo en las ciudades de Jaén (Proyecto Rajab de la Asociación Educación y Cultura), Córdoba (Asociación para la Igualdad y el Desarrollo Social-AID) y Barcelona (Asociación para Mediación Intercultural y Social con Inmigrantes-AMISI).

Durante la estancia en las tres ciudades africanas, han podido compartir y contrastar experiencias con entidades y personas que trabajan para la dinamización intercultural y social de esta zona del norte africano.

En Ceuta

El día 30 de mayo visitaron la entidad ceutí Asociación Alas Protectoras, cuyo responsable, Abeselam Mohamed, comentó ampliamente las acciones de soporte a familias en situación de vulnerabilidad de Ceuta. Compartió, asimismo, las actuaciones de primera ayuda a quienes han realizado el tránsito transfronterizo por distintas vías, sobre todo marítimas (a nado, la más frecuente, o en barcas nodriza), hasta su llegada a la ciudad autónoma.

En la misma ciudad, conocieron el Centro Cultural Al-Idrissi, recientemente galardonado con la Medalla al Mérito Civil por el rey Felipe VI y referente de la política intercultural de Ceuta. Este centro presta servicio a niños y jóvenes ceutíes que aprenden, de forma extraescolar, lengua árabe y cultura religiosa islámica.

En casa de Fátima, madre de tres hijos, compartieron un almuerzo de ‘viernes’ (día festivo para la población musulmana). Ella facilitó al grupo datos geográficos de Ceuta, así como aspectos de la convivencia cotidiana.

En Tetuán

Por la tarde, el grupo emprendió el camino transfronterizo para llegar a Tetuán, donde se entrevistaron con Nourdine, responsable de la sede de la Delegación Diocesana de Migraciones (DDM) de Tetuán.  Nourdine expuso el trabajo que la DDM realiza con personas migradas de origen subsahariano, sobre todo. Presentó esa realidad en toda su crudeza y expuso las dificultades objetivas con las que se encuentran, así como el soporte y acompañamiento a personas heridas que malviven en bosques tras frecuentes intentos de pase fronterizo.

Posteriormente, el grupo se desplazó a un barrio ‘en construcción’ de Tetuán, Hawmat Bouyeri en Kwilma, donde Omar Wlidi y Ahmed Achagra interpelaron al grupo en el tema de la acogida. Mostraron cómo la acción deportiva es un detonante para el trabajo con jóvenes en situación de paro estructural, o bien soporte social para jóvenes afectados por diversas formas de pobreza o que han vivido rupturas familiares. Han podido comprobar cómo el deporte es una herramienta de empoderamiento constructivo y vehículo para la transformación social y emprendimiento socio-laboral.

En Martil

El sábado 31, el grupo mantuvo varios encuentros en Martil. En primer lugar con Francisco Jiménez, coordinador de las acciones socioculturales y lúdicas del Centro Cultural Lerchundi. El centro, entre otras cosas, ofrece:

  • Biblioteca universitaria que acoge a estudiantes de grado tanto marroquíes como subsaharianos becados al finalizar o completar estudios en la universidad marroquí Abdelmalik Es-Saadi.
  • Actividades de formación en idiomas para personas desfavorecidas o sin recursos.
  • Actividades de tiempo libre para niños, niñas y jóvenes.
  • Empoderamiento musical de jóvenes, a través de ‘Jam-sesion’.
  • Actividades de tertulia y cinefórum.
  • Actividades de concienciación de diferentes aspectos relacionados con la vida en Marruecos (aspectos jurídicos, histórico-culturales, artísticos…), tanto para personas extranjeras residentes en Marruecos, como para personas marroquíes.

Después de esta presentación, a la que también asistió el voluntario Ahmed Raisuni, tuvo lugar una conversación con un grupo de focolarinas. Ellas acompañan la situación de desprotección social y pobreza en el barrio desfavorecido de Ghiza (Hawmat Ghiza), en Martil.

Tras un breve paseo a la vera del muy característico y peculiar Cabo Negro, como referencia histórica, geográfica y geológica, el grupo fue recibido por M. Serge, camerunés, presidente de la Asociación para los Subsaharianos de Marruecos. Serge describió el desarrollo y las acciones de acompañamiento y de denuncia que puede realizar esta organización en Marruecos.

A continuación, el Grupo de Mujeres mostró el trabajo de soporte y empoderamiento que realiza con mujeres procedentes del barrio Ghiza. Compartieron las dificultades y diferentes problemáticas de las chicas jóvenes, tanto marroquíes como de aquellas que proceden de circuitos migratorios.

Nuevamente en Tetuán

La jornada concluyó compartiendo música, observaciones personales y paseo nocturno por la Medina (antigua ciudad de Tetuán), con los profesores de violín y guitarra del conservatorio de Tetuán, Sr. Omar y Sr. Ahmed.

El domingo, en la recién remodelada capilla de Mdiq-Rincón, el grupo pudo llevar a la oración las experiencias y sensaciones compartidas con todas las personas y organizaciones. Y todo ello en el marco de la eucaristía en la fiesta de la Ascensión. Todas las personas presentes y la realidad de la interreligiosidad cobraron un inesperado protagonismo.

Una visita diurna por diferentes calles de la Medina de Tetuán y el encuentro con otro joven emprendedor de Tetuán, Jawad, puso punto final a este “encuentro para conocer la realidad transfronteriza de las personas migrantes, así como poner en valor los aspectos más constructivos del debate tanto intercultural como interreligioso”.

“Tras tres días intensos … aterrizo en casa”

Fernando Mármol, voluntario del Proyecto Rajab y participante en este camino, cuenta así su experiencia:

Tras tres días intensos en Ceuta y Tetuan, con encuentros con distintas personas y organizaciones, aterrizo en casa con muchas preguntas pero también con una certeza: la capacidad transformadora de pequeñas acciones que ponen a las personas en el centro. La importancia de la presencia, el acompañamiento, unirse a acciones que provocan cambios despojándose de prejuicios religiosos o culturales.

 

Una antigua iglesia católica abre sus puertas a jóvenes para que desarrollen actividades lúdicas y culturales, lugar de encuentro para el empoderamiento de un grupo de mujeres del barrio. En una esquina de un barrio popular una familia entrena a jóvenes en un gimnasio que se convierte en una referencia de la comunidad. El deporte es motivo de ilusión y una motivación para la juventud. Un pequeño centro en Ceuta enseña árabe y con la música, la danza, el canto crea un espacio de formación y cultura.

 

La frontera está presente. Esa línea que rasga el paisaje entre los dos países marca el ritmo de la vida, el deseo de saltar al continente vecino; y muchos sueños rotos y muchas heridas que curar desde la Delegación de Migraciones de Tetuán; y el empeño de una asociación de subsaharianos en la reivindicación de los derechos de los ‘sin nadie’ que, como fantasmas, esperan su oportunidad en los bosques vecinos a Tetuán.

 

Y en todas las conversaciones, el deseo de una vida mejor, de un futuro de esperanza, de una convivencia en paz, de unirnos en nuestra humanidad buscando puntos de encuentro y tendiendo puentes. Como diría Galeano, “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

Por Joaquín Verges, Pura Hidalgo, Francisco Campos y Fernando Mármol

Fotos de Fernando Mármol

Vídeo en Youtube.

 

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