Los rostros de 25 varones -antiguos rectores de la Universidad de Salamanca- adornaban las paredes de la Sala de Retratos. Pero el número total de rectores hasta el momento era 26. ¿Por qué faltaba uno?

El que faltaba era, precisamente, el de la única mujer hasta el momento en ser rectora. La única y la primera mujer.

El pasado 8 de marzo, con motivo del Día Mundial de la Mujer, en un acto promovido por la Unidad de Igualdad de la Universidad, se llenó el hueco que faltaba. Era el de María Dolores Gómez Molleda, primera mujer catedrática de Historia, primero en la Universidad de Santiago y luego en Salamanca, además de ser directora del Museo de Unamuno de la misma universidad. María Dolores fue vicerrectora durante cinco años y luego rectora de la Universidad entre marzo de 1979 y 1980. Ricardo Rivero, el rector actual, presentó el cuadro en lo que ha sido su último acto público antes de anunciar su renuncia. Le acompañaba Inmaculada Sánchez Barrios, directora de Igualdad, y el autor del retrato, el profesor José María Larrondo.

“Es importante recordar y honrar a quienes nos precedieron, y la rectora Gómez Molleda jugó un papel relevante en la historia del Estudio que ahora reconocemos con su retrato”, señaló el rector en su intervención. Rivero quiso agradecer al autor de la obra y a la decana de Bellas Artes, ausente por enfermedad, los trabajos que han permitido presentar la obra coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.

Inmaculadada Sánchez Barrios destacó el papel de Gómez Molleda y agradeció a personas muy cercanas a ella, miembros de la Institución Teresiana que continúan su legado y su trabajo de edición de los escritos de Pedro Poveda desde la propia casa donde ella vivió: Carmen Cembranos y Carmen Rita García.

Ese retrato tenía que estar ahí

¿Por qué es importante este tardío reconocimiento? ¿Cuál es el significado de un retrato? Una breve y casi superficial reflexión sobre las fotos y retratos en las casas particulares da una respuesta rápida: un retrato habla de lo que importa a una familia o un grupo de personas. Porque el retrato no es solo la imagen visual, sino que transmite los rasgos más profundos de la persona.

En el caso de M.ª Dolores, habla de la persona que trabajó incansablemente, contra viento y marea, en el estudio y la enseñanza de la historia de España. De una persona que dedicó toda su vida a la educación, al estudio, a la formación de la persona desde la Institución Teresiana; es decir, desde una identidad y una misión característica y propia. El retrato visual cuenta, por tanto, historia de España, identidad de la Universidad, historia de la Institución Teresiana y rasgos de una mujer fuerte, inteligente y entregada.

El retrato siempre habla también de identidad, familiar o colectiva. No es mera historia, sino también presente y futuro. El no tener un cuadro, una fotografía o un retrato de alguien significativo equivale no solamente a borrar la memoria de esa persona, sino, en cierto modo, a negar la propia historia y la propia identidad. Negar la importancia de algo que ha tenido una presencia en la vida es un intento absurdo de borrarse a sí mismo. Inventar una nueva identidad es engañoso.  Al no recordar, no se puede abrir a un futuro coherente y sólido.

Por eso resultaba algo irónico (aparte de injusto) que justamente la historia no reconociera a quien fue catedrática de historia. Este reconocimiento llega con 44 años de retraso, pero no por eso se ha borrado la memoria.

Por supuesto, la Institución Teresiana no puede borrar la memoria de M.ª Dolores, que dedicó tanta vida a conservar su historia por medio de su trabajo en la Edición Crítica de los escritos de Pedro Poveda. Y por eso mismo, la colocación del retrato en la Sala de Retratos de la Universidad de Salamanca, es un momento importante también para la historia y la identidad de una institución que tanto esfuerzo ha puesto en la presencia de la mujer en la universidad. Es un reconocimiento justo y necesario a M.ª Dolores, y es también una afirmación de la identidad de la Institución Teresiana. El recuerdo agradecido siempre impulsa a un nuevo futuro.  Al ser la primera catedrática y la primera rectora, María Dolores abrió caminos a la presencia de la mujer en la universidad. Su retrato no es una simple imagen. Tenía que estar ahí.

Por Carmen Fernández Aguinaco

Imagen de Salamanca rtv al Día.