Sus catequistas, Ma. Antonia Sabater y Ana Mª Luque, nos ofrecen el testimonio de lo que fue su recorrido hasta el día de la celebración del sacramento de la confirmación.

El pasado sábado 12 de diciembre un grupo de 18 jóvenes, alumnos y antiguos alumnos del Colegio Itálica de Sevilla, recibió el sacramento de la confirmación en la Iglesia de San Juan de la Palma de manos de D. Jesús Maya Sánchez, vicario episcopal y párroco de San Pedro y San Juan en Sevilla.

Después de varios años de formación, por fin llegó el día tan esperado. La dificultad de cuadrar horarios tan diferentes primero, y luego, la situación de pandemia que obligó a suspender la catequesis hasta poder retomarla meses después con más interrupciones… Llegamos a temer no poder alcanzar la fecha programada para la celebración.

La recepción del sacramento fue muy sencilla pero profunda y emotiva. A pesar de las restricciones de aforo, los jóvenes estuvieron arropados por sus padres y padrinos. El vicario, en la homilía, destacó la importancia del paso que daban de forma libre y voluntaria, en su vida y en su fe. Invitó a dar las gracias por todo lo recibido y los animó a ser sal y luz en esta sociedad, a veces tan egoísta, no sólo con las palabras sino con las obras, de forma anónima y gratuita. Todos percibimos la cercanía y el cariño de don Jesús y la responsabilidad con la que ellos aceptaban el don del Espíritu. Hay momentos en que las palabras no son necesarias.

Tras la acción de gracias y la Salve a la Virgen, concluyó la celebración con la foto de grupo de los recién confirmados junto a sus catequistas y el celebrante. Comienza ahora un nuevo camino en la comunidad.

Para nosotras, como sus catequistas, ha supuesto un intenso tiempo de aprendizaje, de trabajo y confianza en el amor de Dios este camino de acompañamiento con el que hemos querido contribuir, como dice el papa Francisco, a que “sean jóvenes con esperanza, jóvenes con fortaleza… porque conocen a Jesús, porque conocen a Dios”. Ya lo decía san Pedro Poveda, lo jóvenes “sois la fuerza del mundo”.

Nos sentimos afortunadas por haber tenido esta oportunidad de estar a su lado en este momento tan importante en sus vidas. Creemos que la semilla ha caído en tierra fértil y ahora solo Dios sabe cuándo, cómo y dónde dará su fruto.

Por Mª Antonia Sabater y Ana Mª Luque