No se podía despedir en silencio a quienes en silencio nos han dejado durante este tiempo. Por ello, el 22 de junio, en la Parroquia San Bruno de Madrid, la Institución Teresiana celebró la memoria de los miembros fallecidos en España entre los meses de marzo y junio de 2020.

Personas que pertenecían a ACIT: Rita Romillo (Santander), Celia de Castro (Ávila), Rosa Arnalot (Barcelona), Francisco Cremades (Murcia).

Personas de la AP: Francisca Ricote, Mª Antonia Triano, Paciana Gutiérrez, Ángeles López Mora, Fermina Mateos, Mª Luisa Sanz, Mª Luisa Moutón, Ángela Quintanilla, Carmen Mazarío, Concepción Jurado, Eloísa Fidalgo, Rosalía Giménez, Mª Ángeles Malo, Mª Luz Gastón, Mª Paz Aspe, Fuensanta Mezquita, Manolita del Rosal, Margarita Hernangómez, Hortensia Garrido, Josefina Reguero, Clara Fernández, Pilar Oliver, Mercedes Albarrán y Teresa Caviedes.

“Con una personalidad singular y propia”, así se refería a ellos Camino Cañón, “pero todas, todos, inconfundibles por sus frutos santos”: lo hacían todo de corazón, llenaron de sabor sus relaciones, mantuvieron la vida donde se manifestaba frágil, encontraban descanso en un vivir en verdad. “Su fe y amor a Jesucristo fueron el secreto de su fortaleza hasta el final de la vida”, un final “vivido en profunda soledad”.

En varios momentos del funeral se hizo presente a todas las víctimas de la pandemia en nuestro mundo, se agradeció el cuidado recibido desde la generosidad y entrega incondicional de tantas personas que estuvieron a su lado y el de sus familias en momentos de fuerte confinamiento.

La Palabra

El cardenal Carlos Osoro, comentando las lecturas, invitó a vivir tres palabras:

Alegría: Celebramos una fiesta de esperanza porque “Él aniquilará la muerte para siempre”, leemos en Isaías, “aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos”. “Dios tiene pasión por el hombre”, es compasivo y misericordioso.

Dudas: Las mujeres “no sabían qué pensar” al llegar al sepulcro y no ver el cuerpo de Jesús. Podemos tener dudas, pero la duda no nos paraliza, ni el miedo. No nos dejemos atrapar por el sepulcro, no nos dejemos paralizar. A Poveda no le paralizó nada.

Triunfo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Resucitó”. Cristo ha triunfado y da sentido pleno a nuestras vidas.

Y unos versos

Hace muy poco publicábamos un poema de M. Carmen Abad. Sirvan unos versos suyos para expresar el recuerdo agradecido y la esperanza.

Se me han ido un montón de amigos…

…algunos eran árboles recios de mi camino,
eran vida, eran arrimo,
eran versos y canción,
eran pan y vino compartido,
eran envío y misión …
¡Qué fuerte, Señor…! ¡Qué fuerte!

¡Tú, Señor de la vida!,
alienta mi cirio pequeño,
consuela mi esperanza,
la que ahora tengo por dentro…
¡Qué fuerte, Señor…! ¡Qué fuerte!