Carmen Azaustre, directora de la Revista Crítica, en nombre del equipo de la revista, envía una carta a todos los miembros de la Institución Teresiana y ofrece el número del mes de marzo, Coronavirus. La crisis y el sentido de la vida hoy, con la intención de que “pueda ayudar en este camino de silencio y esperanza”.

Queridos amigas y amigos:

Ante todo, sea lo primero saber cómo estáis. Los difíciles momentos que estamos viviendo, desde que se inició la epidemia del COVID-19 y se declaró el estado de alerta, nos han hecho experimentar las posibilidades y límites de este “Quédate en casa” y sufrir y acompañar el dolor de familiares y amigos en tantas y dolorosas pérdidas, pero también experimentar cuánta generosidad y bondad hay en las numerosas personas que nos acompañan en los diversos ámbitos de la vida, especialmente, el personal sanitario que nos está ofreciendo el testimonio y entrega de su vida hasta la muerte.

Desde Crítica, también queremos contribuir a que este confinamiento sea una oportunidad de encuentro, reflexión y contemplación en este camino hacia la Pascua que pasa primero por la Pasión y que nos hace encontrarnos con la figura del “Siervo de Yahvé”, seguros de que nos acompaña y nos hará experimentar la alegría de la resurrección en la temprana mañana de ese domingo que anhelamos. Por ello, os queremos hacer llegar la revista del mes de marzo que os pueda ayudar en este camino de silencio y esperanza.
Un abrazo muy fuerte, en nombre del equipo que hacemos Crítica,

Carmen Azaústre Serrano
Dirª. de Crítica

Este es el editorial de la publicación:

Tiempo de palabras y silencio

Miedo, angustia, incertidumbre, vulnerabilidad, silencio, gratitud, aplausos, unidad, generosidad, cansancio, extenuación, investigación o responsabilidad son algunas de las palabras que describen la situación que estamos viviendo en la pandemia del Coronavirus que se extiende por todo el mundo, pero que tiene en Europa, en estos momentos, su mayor incidencia. Una enfermedad que veíamos lejana en el mes de enero y que formaba parte de otras noticias en los informativos que hoy se abren y se cierran con los datos de afectados en todo el mundo y en especial en Italia y España que sufren las cifras más altas de contagios y fallecidos. Detrás de cada número, hay nombres, personas amigas, vecinos, familiares y… miedo, miedo al contagio, rabia, dolor por el fallecimiento de personas queridas que han sufrido la muerte en la soledad y la atención de un personal sanitario que solo ha podido apretar la mano de una vida que se escapaba. ¿Responsabilidad, falta de previsión en la clase política? De nada vale echar la culpa sobre unos u otros, quizá lo importante ahora sea la atención a los grupos más vulnerables, y la toma de medidas urgentes que disminuyan la sombra de crisis económica que se adentra en la sociedad con los expedientes de regulación de empleo ¿temporales? en todos los ámbitos de la vida y especialmente en todo lo relacionado, –refiriéndonos a España– con el sector del turismo, fuente de sus mayores ingresos y hoy rotos por la pandemia.

Asistimos a la quiebra de una sociedad global y de un modo concreto de vida del que todos somos responsables. ¿Serán los dolores de parto de un nuevo alumbramiento? Todos juntos podremos superar esta gran crisis; no valen las ideologías, no vale sacar provecho del dolor, del cansancio máximo de nuestros profesionales sanitarios, de las vidas perdidas; sí valen la creatividad, la ayuda a la investigación, el cuidado en la educación de nuestros niños y jóvenes que contemplan con estupor las calles vacías, los parques y toboganes silenciosos, los preocupados rostros de sus padres; sí valen los esfuerzos por crear una nueva economía, más solidaria y compartida por todos.

Esta crisis nos llama a una nueva forma de vivir, por ello, Crítica propone un interesante artículo sobre la crisis y el sentido de la vida en la reflexión de la psiquiatra Maribel Rodríguez; a este, sigue lo que nos propone Francisco Aldecoa sobre la relación entre el Coronavirus y qué Europa queremos y necesitamos, objetivo de la Conferencia sobre el Futuro de Europa que estaba previsto que comenzara el 9 de mayo en Dubrovnik.

Nuestra contribución a la mujer en el mes de marzo se centra en el artículo de Margarita Piñero sobre el teatro escrito por las mujeres de hoy. Las circunstancias excepcionales que estamos viviendo nos han hecho suspender muchos acontecimientos de todo tipo, entre los que se encuentran los religiosos, como son los desfiles procesionales en nuestra tierra, por ello apelamos a una nueva forma de mirar esos rostros de Cristo en la próxima Semana Santa y esa nueva forma la encontramos en la propuesta de Carlos María López-Fe que nos enfrenta a la contemplación de la Pasión de Cristo en la figura de El Greco.

2Caracola

Nuevamente es el arte de Bruna Solari, un arte que nace del dolor, el que se nos ofrece en el texto de Maite Barros, Una muñeca muerta. Texto que surge del encuentro de esta pintora con la obra de esta nonagenaria chilena. A este sigue el de Juan Orellana que nos recuerda que, al menos, el cine no se olvida de los migrantes, porque hay otras noticias que nos tienen que transformar como es el sufrimiento de los que llegan hasta nuestras fronteras. Para finalizar, la pintura de Ma. Teresa Lozano nos permite escuchar el sonido del mar en el hueco de una caracola; aunque las playas estén cerradas, el mar se derrama en nuestra carne herida.