En el tiempo que va de Pascua a Pascua, gustamos de compartir en grupos y encuentros la vivencia de Pascua de cada uno. Hoy queremos compartir con todos la del Centre Passatge en Tiana (Barcelona).

Entre los días 29 de marzo y 1 de abril la Comunidad Passatge convocó a la celebración comunitaria del Triduo Pascual. Como de costumbre nos preparamos con dos convocatorias: un retiro de Adviento y otro de Cuaresma que nos orientaban a la temática en la que queríamos vivirla. El Adviento nos acercaba a la oración y al dialogo con Jesús a través del arte plástico y de la danza, guiados por Goretti Pomé y por Neritza Pinillos. En Cuaresma, otro retiro, nos centró en la parábola del hijo prodigo; de la mano del texto nos metíamos en la piel de cada uno de los tres protagonistas, guiados por la música. No es extraño, pues el lema de nuestro encuentro pascual era: Jesús. Armonía y Palabra.

Jueves y Viernes Santo

Nos reunimos en la Casa de espiritualidad María Inmaculada, en el pueblo de Tiana cerca de Barcelona (en la foto) y muy bien comunicado. Nos acompañó Oscar Muñoz, arcipreste de la zona Horta-Guinardó y contamos con la presencia y ayuda de Joan Gas, director de varias corales Gospel, una de ellas con sede en el Centre Passatge. Imagen, silencio, música y oración fue el clima del primer encuentro que acabo en la cena. Tras ella, y acomodándonos a los horarios del sacerdote, celebramos la Eucaristía del Jueves Santo. Honda y participativa que acabó a altas horas con una oración. Velando con Jesús.

El Viernes Santo, día de contemplación y profundización, nos ofreció temprano (7,30 horas) dos comienzos, a elegir. Caminar rodeados de naturaleza, subiendo por las laderas de la montaña mientras se avista el mar. La otra elección era la audición musical, presentada y comentada por Joan Gas, de la Misa de Talbot. Más tarde nos unimos una vez más en la contemplación comunitaria de algunos momentos del Via Crucis, que se prolongó llenando toda la mañana y al ritmo de cada uno. Penetramos en el desierto con el silencio y la Palabra.

Después de la comida se ofreció una alternativa musical para quienes necesitaran una relajación sin optar por la siesta. La audición de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak nos ayudó. Y de nuevo, ajustando los horarios con el celebrante, nos reunimos en torno a la Pasión del Señor, leída entre todos. Despacio, ahondando en la Palabra, ayudados por el canto. Tras la adoración de la Cruz, el tiempo personal de oración se prolonga hasta la hora de la cena.

Velada de cine

Como ya es tradicional, tres la cena (no tenemos remedio, todas las noches hasta las tantas) viene el pase de una película, elegida cada año en torno al lema de cada Pascua, Este año ha sido Copying Beethoven de la directora polaca Agnieszka Holland.

Comienza la historia en los últimos años de Beethoven cuando, ya sordo, está ultimando la Sexta Sinfonía, concretamente el último movimiento, el coral. Necesita con urgencia un copista y la Academia de Viena le envía a su mejor alumno, que resulta ser una mujer. Primero rechazada, luego soportada, al final aceptada plenamente. Pero la película, cuyo fondo sonoro es solo Beethoven, es algo más, es la concepción que el compositor tiene de su música y su relación con Dios, llena de protestas por sus limitaciones, pero también llena de la convicción de la cercanía que los músicos tienen con Dios: “leemos sus labios. Damos a luz a los hijos que sirven para su alabanza. Eso somos los músicos. Y si no somos eso no somos nada”. La película, disfrutada, dio pie a un largo tiempo de comentarios y opiniones.

Pascua y Envío

El Sábado Santo repite la oferta matutina del viernes, y al final de la mañana y tras un largo tiempo de silencio y desierto, comenzamos, como ya es tradicional, con el primer bloque de lecturas de la Vigilia Pascual. La Historia de la Creación, leída por los niños y niñas de catequesis en compañía de sus padres marca los días, mientras entre todos se va construyendo, en un mural, la historia gráfica de todas las criaturas. Le sigue la Historia de la Alianza, leída mano a mano por el matrimonio más veterano de los presentes, con muchas pascuas en su haber.

A primera hora de la tarde contemplamos la Historia de Salvación en los profetas y a las 18 horas (siempre acomodando horarios con el celebrante que tiene su parroquia y sube y baja a diario de Barcelona a Tiana) la bendición del fuego, la celebración de la Luz, el pregón pascual, el aleluya, la bendición del agua…nos sumergen en la Eucaristía, culminación de todo lo vivido, del gozo y de la acción de gracias. Al final lo difícil es cortar, dejar de cantar y bailar, para llegar a tiempo a la hora de la cena y no entorpecer el horario de las monjas franciscanas que nos han cuidado como hermanas mayores.

Acabamos el día (también tarde) con la fiesta en la que nos encontramos con la dulce presencia de las “monas”, ¡oh sorpresa!  Hechas por los niños de catequesis… ayudados por padres y catequistas. Un grupo de niños y niñas que han participado y nos han ido iluminando cada paso de estos días.

Amanece el domingo. Nosotros no tanto. Pero tras la recogida entre todos, de los materiales propios, y de dejar las salas utilizadas tal como las encontramos, nos despedimos con la celebración y la alegría del Envío.
El resto es cargar coches, bajar a la vida cotidiana… y en lo hondo da cada uno el gozo es silencio. Hasta que hayamos de compartirlo. ¡Felices Pascuas!

Mª Jesús Ramos Narro.
Barcelona, 10 de mayo 2018.