Con ocasión del Voto de Covadonga, los miembros de las diferentes Asociaciones ACIT de España fuimos convocados a un encuentro Inter Asociativo. Se trataba de una experiencia nueva a celebrar la víspera del Voto, en la que pudiésemos compartir en un encuentro breve nuestras realidades personas de distintas asociaciones que no tenemos normalmente ocasión de hacerlo.

Asistimos miembros de las asociaciones Acit Norte, Andalucía Occidental, Levante Norte y Madrid. Quienes lo organizaron nos propusieron hacer una peregrinación por los distintos lugares significativos de Covadonga. Para la peregrinación además de la mochila cargada con todo lo que cada mañana acarreamos en el corazón y la mente, llevábamos un folleto-itinerario para recorrer el camino no sólo por el espacio físico sino también por los caminos interiores y una invitación: “Peregrinar, salir de lo conocido, nuestra casa, recorrer caminos sencillos en ocasiones y difíciles las más de las veces  requiere que nos hayamos propuesto un objetivo, una meta que queremos alcanzar: que Cristo sea formado en nosotros”.

Nos proponían realizar la peregrinación de forma personal y/o compartida. Acercarse a otros, conocidos o no, que van a compartir el camino con nosotros y acompañarnos mutuamente parte del trayecto o en su totalidad.

Las Etapas de la peregrinación eran:

La Casina

Iniciaremos nuestra peregrinación en la Casina, nuestra casa, nuestra zona de confort, ese lugar en el que todo es conocido, ese lugar en el que recibimos la vocación.

Cristo es para nosotros camino único fuera del cual no podemos caminar. Llegar al término sin parar por el camino es imposible. Es principio del mismo camino, porque entramos en él por la gracia que nos obtuvo Cristo, seguimos en él, merced a la misma gracia, y sin ella no podemos perseverar hasta el fin. (Pedro Poveda, Creí, por esto hablé [166] 1920.)

Estamos llamados a “vivir la vida como vocación, desde la novedad del seguimiento de Jesús y el carisma de la Institución Teresiana, y de continuar, con seriedad y empeño, descubriendo la modalidad vocacional ACIT y el alcance de estos compromisos en la vida de cada día”.(Itinerario del miembro ACIT, pág 20)

Hacia la Cueva

Orientada nuestra vida por la vocación, el camino que recorremos no estará exento de dificultades, nos sentiremos solos subiendo la escalera a la Cueva, encontraremos dificultades en cada escalón. Sin embargo, no estamos llamados a vivir la vocación de forma aislada, se nos ha convocado a formar parte de una Institución que es más grande que la suma de todos los que formamos parte de ella. Estamos llamados a vivir desde el compromiso concreto en un lugar concreto.

En la Cueva

Todos los caminos entrañan dificultades, subir a la Cueva ha sido costoso y algunos pasos de nuestro camino vocacional también lo son, cada escalón es una etapa que superamos y que va depurando nuestro compromiso. Nuestra única fuerza es la oración, a ella podemos recurrir en todo momento y es la que nos ha guiado y sostenido con fuerzas suficientes para llegar a la Cueva.

Hay que descubrir el camino que esta experiencia hace en cada una de nuestras vidas: cómo experimentamos la alegría, el sufrimiento, la enfermedad, la belleza de lo auténtico, la experiencia familiar, la inserción comprometida. Hay que prestar atención a los modos como el Misterio de Dios hecho carne se muestra en nuestras vidas, los caminos por los que somos llamados a ese amor, a ese discipulado maduro. (Plan de vida, Estructuras de Apoyo ACIT, Cuaderno 1, Departamento General de Formación.2012.pág 16)

Hacia la Basílica

Salimos de la Cueva hacia el cielo abierto, hacia la intemperie. Es el camino de cada día, aquel en el que tiene lugar el encuentro con los otros. Mira a tu alrededor.

Ante San Pedro Poveda

Y llegamos al lugar de Covadonga en el que se rinde culto a San Pedro Poveda. Él recibió el carisma que nos une y se dedicó con ahínco a concretarlo en la Institución Teresiana.

“Hay que desterrar de la Institución la rutina, que es una polilla muy de temer. Creo que podemos hacer más de lo que hacemos. Que cada una entre dentro de su conciencia y vea si hace lo que puede […] Si las circunstancias están reclamando a voces cristianos auténticos ¿Quién va a formar a esos cristianos sino nosotros? Los cristianos no los hace la pedagogía ni la ciencia; los hace la oración, el sacrificio, el ejemplo. Es necesario pensar menos en nosotros y más en la gloria de Dios”. (San Pedro Poveda, 1920).

Intercambio de experiencias

Tras la peregrinación tuvimos un encuentro para compartir en torno a tres preguntas:

¿En qué realidades trabajas?

¿Dónde deberías estar y no estás? ¿Por qué?

¿Qué cambios sería necesario implementar personal y comunitariamente para poder responder a las llamadas que sientes?

Resulta difícil recoger lo compartido. Muchos fueron desgranando sus realidades, sus preocupaciones, sus sueños, a lo que les gustaría llegar, como viven su realidad y como han llegado hasta allí.

Ni todos pudimos hablar, ni pudimos compartir en torno a los cambios con los que soñamos. Pero fue una experiencia muy rica. Especialmente para los que no participamos en estructuras inter asociativas o tenemos oportunidad de participar en jornadas donde encontrarnos con personas de otras asociaciones. Fue una experiencia de encontrarnos en un proyecto común, en una Institución viva en la que seguimos soñando y arriesgando.

¡Sed audaces! ¡No temáis! ¡El Espíritu del Señor es de fortaleza y amor!

Texto: Teresa Gutiérrez.
Fotografías: Elia Fleta y Victoria Dapena.