Con una nutrida participación de ochenta personas de diversas procedencias se celebraron en Los Negrales las V Jornadas del Área Social de la IT los días 17,18 y 19 de febrero. El tema propuesto fue “Dimensión política de la espiritualidad”, una relación indiscutible cuyo interés mantuvo viva la atención y el entusiasmo de los asistentes durante todo el fin de semana.

Los distintos enfoques con que se invitó a mirar ambos extremos, la flexibilidad de la dinámica ofrecida y el clima abierto y positivo del encuentro, hicieron del mismo una oportunidad para reflexionar, compartir, proponer posibles pasos adelante y formular algunas conclusiones.

Un mapa de España dibujaba en la sala las presencias en las distintas provincias, acciones sociales y campos de misión, mientras unas cuantas palabras se iban llenando de contenido plural: deseos, proceso, logros, sugerencias.

“Involucrarse en la política, una obligación para el cristiano”

A esta afirmación del papa Francisco se refirió José Antonio Vázquez Mosquera en su ponencia marco, primera sesión moderada por María Jesús Manso. El conferenciante parte de una documentación elocuente, basada en argumentos de autores autorizados que tratan sobre esa unión imprescindible entre política y espiritualidad: desde Thomas Merton, pasando por Juan Martín Velasco, José María Castillo, Raimon Pánnikkar, hasta el Papa Francisco, entre otros.

En su intervención, Vázquez Mosquera, presentado por Emma Martínez, define la política como tarea espiritual; en toda política, afirma, subyace una espiritualidad porque pretende trabajar para el bien común. Se trata de espiritualizar la política creando una cultura que priorice el ser antes que el tener, y politizar la espiritualidad humanizándola, acercándola a la realidad. Tomarse en serio la espiritualidad lleva, según el ponente, a entrar en conflicto con las estructuras deshumanizantes y provoca un cambio personal; sin ese cambio personal no se pueden hacer cambios estructurales. En el fondo, subraya, el amor es lo único que humaniza. Reflexionar sobre cómo vivimos, ver al otro como otro yo, el reconocimiento del otro eso es lo que humaniza la espiritualidad y espiritualiza la política.

La reacción de los asistentes no se hizo esperar, abriéndose un interesante debate lleno de inquietudes, reflexiones, convicciones y experiencias relacionadas con la política y la espiritualidad.

Palabras que comprometen

Tras ese primer momento, intenso y sugerente, tiene lugar una “Mesa de Experiencias reflexionadas” sobre la dimensión política de la espiritualidad, en la que intervienen Emma Martínez y Teresa González. Esta última, parte de una constatación: la indisoluble unión espiritualidad-compromiso político; avanza por un itinerario que va de la mística del encuentro a la lucha por la justicia, para terminar con una inspiración basada en el “Creí y por eso hablé” povedano, que tiene que ver con el compromiso, con reconocer la resistencia y con tomar la palabra. Hay que hablar, insiste; pero la palabra compromete. Para terminar, señala dos actitudes: audacia para arriesgar sin miedo y lucidez para discernir dónde hay que estar.

Nada humano es ajeno

La espiritualidad es el espíritu con que afrontas lo real, dice Emma Martínez, en un discurso profundo y claro a la vez. Dime cómo afrontas lo real y te diré cuál es tu espiritualidad, por eso la política tiene que ver con el ser humano, afirma. Se pregunta cómo recuperar el centro del bien común y vivir una espiritualidad política. Expone después algunos momentos fundamentales de su experiencia personal: descubrir la injusticia en América Latina, sentir cómo el amor puede desmontar estructuras injustas, conocer la teología de la liberación y la fuerza creadora que tiene el Evangelio, advertir la importancia del testimonio, y constatar la necesidad de un cambio personal para lograr un cambio social; estar “con la mente y el corazón en el momento presente”, porque nuestros valores, nuestras actitudes contribuyen a la ciudadanía. En una espiritualidad vivida a fondo, nada humano es ajeno.

Finalmente, lanza algunas palabras que quedan vivas en la sala: silencio para encontrarnos, contemplación para ser conscientes de nuestros hechos, y ojalá, consecuentes; compasión, diálogo, relación, momento de esperanzas.

Después de las cuestiones sugeridas no se hace esperar una muy animada participación. La entusiasta moderación de Tusta hace flexible el intercambio al final de una mañana llena de contenido. El diálogo, la comunicación, la denuncia sin dañar, el respeto a las ideologías, son palabras que se repiten frente a los tres ponentes.

Por la tarde, ocho equipos se reúnen para reflexionar, generar conciencia y elaborar conclusiones de la dimensión política de la espiritualidad en nuestra vida y a nivel del Área de Acción Social de la IT. La relación entre espiritualidad política y espiritualidad de encarnación que intuyó Poveda se va enriqueciendo con una pluralidad de interesantes aportaciones. La sesión conjunta, moderada por Carme Santiuste, pone punto final a un día de reflexión y estudio, dejando paso al aire multicultural y sabroso de la magia y la fiesta.

Buenas prácticas

Al día siguiente aún queda tiempo para “compartir buenas prácticas”, según dice el Programa y preguntarse qué aspectos de las mismas contribuyen a garantizar los derechos humanos.

Seis testimonios impresionan la mañana luminosa de domingo; lo cuentan con sencillez y energía Carmen Toro, desde su historia personal a partir de ser maestra de pueblo y pertenecer al Proyecto rural de Málaga; Isabel Marco partiendo de su experiencia en México; Francisca Panduro a partir de su estancia en Guatemala; Pilar Poveda del Proyecto Rajab de Jaén; Juana María Ramos sobre el acompañamiento de mujeres excluidas y marginadas en Andalucía y Lourdes Pérez desde su experiencia en Uruguay al Proyecto Arrayanes de Linares.

Las Jornadas concluyen con la convicción de que algo nuevo está apareciendo. El enfoque de espiritualidad y política se ha hecho más evidente y enraizado, se impone seguir profundizando en el tema, compartiendo la reflexión, avanzando en el pensamiento y concretando acciones.

Queda planteada la conveniencia de llevar este tema a la próxima Asamblea General como posible punto de estudio, concretamente, la relación entre espiritualidad política y la povedana espiritualidad de encarnación. Aquí, cerca de Pedro Poveda, sus palabras cobran una fuerza especial.

Las exposiciones y conclusiones de las Jornadas pueden descargarse haciendo clic en este enlace.

Marisa Rodríguez.
Madrid, 3 de marzo.