Las XIII Jornadas “Sazonar la vida” promovidas por la Federación ACIT España se han celebrado este año del 1 al 7 de agosto en torno al lema “En Ti he puesto mi confianza”. En la casa de espiritualidad Vicente Pallotti, de Karrantza (Bizkaia) se han dado cita familias enteras para convivir, disfrutar, e impulsar el camino en la fe.

Los objetivos fundamentales de las jornadas “Sazonar la Vida” son:

  • Profundizar en nuestra experiencia orante para aprender a escuchar lo que Dios nos pide en cada circunstancia de la vida.
  • Ahondar en la espiritualidad de la IT.
  • Posibilitar el diálogo y el contraste de nuestra vida.
  • Celebrar y compartir la fe y la presencia de Dios en nuestra vida.
  • Experimentar, en un clima de familia, la pertenencia a la Institución 
Teresiana.

Más de un centenar de participantes

Después de un largo viaje, nada mejor para reponernos que un rato de encuentro, de contarnos las historias que nos han pasado durante el año, con una estupenda cena compartida. La llegada, como siempre, llena de abrazos y besos, reencuentro de habituales y encuentro con nuevos jornadistas y, sobre todo, ¡muchos niños! Ya estamos todos juntos para empezar nuestras jornadas. Este año somos 103 personas procedentes de 12 lugares de España: de Alcázar de San Juan 4, Alicante 3, Ávila 1, Barcelona 18, Córdoba 3, Granada 2, Huelva 1, Jaén 2, Lanzarote 5, Madrid 15, Málaga 45 y Murcia 4.

La casa ya es conocida para muchos de nosotros y como cada año nos acoge cariñosamente, y nos da la bienvenida a todas las personas que a lo largo de la semana compartiremos tiempo, inquietudes e ilusiones. Todo está preparado para que disfrutemos de estos días, y que el trabajo y el descanso sean provechosos. De todo corazón, nos sentimos bienvenidos. Nos instalamos en las habitaciones, y el mensaje entre nosotros es: ¡¡Estamos encantados de estar aquí!! El clima nos ofrece un día de sol con una temperatura de primavera que contrasta con el verano intenso que hace en las ciudades de donde venimos.

Todo gira en torno a la confianza y la misericordia

Comenzamos con una cena compartida con productos de todos los lugares de los que procedemos pero, como siempre, lo mejor es la compañía. La ilusión reflejada en las caras, los abrazos largos del encuentro, las amplias sonrisas de la alegría. Luego pasamos al gran salón, en el que estaba el cartel de jornadas de este año y tras la oración realizamos la presentación de todas las familias, del lema de este año y de las normas de la casa.

Cada día lleva su propio título que nos ayudará a centrarnos en los temas a tratar: 2º día “Confiar”; 3º “Confianza en el Padre”; 4º día, “Hágase”, coincidiendo con la excursión al santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria; 5º día “Déjate moldear por el Dios de la Misericordia”; el 6º “Un Dios que dice amor”; y el día de la despedida “En Ti he puesto mi confianza”.

El 2° y 3 día durante el tiempo de la mañana, nos acompañó y motivó el tema, Mª Jesús Elejalde. Nos gustó mucho y valoramos muy positivamente el trabajo en grupo pequeño.
Por la tarde, este año teníamos como novedad talleres para adultos de “Danza contemplativa” con duración de dos tardes, o “El silencio, fuente de confianza” la primera tarde y “Orar a través de la pintura”.

El 4° día tocaba excursión y este año nos fuimos al Santuario de la Virgen Bien Aparecida. Antes de salir nos unimos todos en oración, como cada mañana, pero esta vez en el exterior y caminando con María por diversos lugares de la finca y con el desglose de la oración del avemaría. Nos ayudó a acercarnos más a María y a desear tenerla presente todo el día. En el lugar donde está enclavado el santuario celebramos la Eucaristía al aire libre con nuestro gran amigo el sacerdote Santi que como cada año nos acompaña en momentos especiales.

El 5° día la invitación era a “dejarnos moldear por el Dios de la misericordia”. Fue un día intenso. Durante la mañana tuvimos tiempo para la reflexión personal y para compartir en pequeños grupos. Por la tarde celebramos “el sacramental de la misericordia de Dios”, a la luz del artesano de la vida y con memoria agradecida nos dispusimos a vivir la experiencia de dejarnos moldear como el barro en manos del alfarero. Con un trocito de barro intentamos expresar lo que Dios ha hecho y hace en nuestra vida, mientras escuchábamos una gran variedad de cantos fuimos moldeando el barro, agradeciendo la experiencia de sentirnos en sus manos -Dios Padre-Madre-, de reconocernos instrumentos. Terminamos compartiendo en gran grupo la experiencia vivida y acogiendo en actitud contemplativa la obra que Dios hace en cada uno de nosotros.

El 6° día fuimos invitados a escuchar a un Dios que no es solo Amor sino que “nos dice amor” y que de una u otra manera nos está expresando el amor que nos tiene; un Dios que nos está diciendo a gritos que nos quiere y confía en el ser humano. En la mañana de este día vivimos también un tiempo que nos marcó mucho a todos, adultos y jóvenes que fueron invitados a este momento, ya que tres personas adultas compartieron la experiencia del amor de Dios en sus vidas a través del voluntariado, de la enfermedad y del trabajo con jóvenes en una residencia universitaria.

Enviados a servir con alegría y sin miedo

Poner palabras a la experiencia personal del amor de Dios y en realidades distintas y compartirlo en familia, con sencillez, con verdad, con dolor y con alegría nos habla de personas que son regalo y testimonio en nuestras vidas: gracias. Recordemos aquí las palabras del Salmo que cita Poveda: “Creí, por eso hablé, más yo he sido sumamente abatido”. La tarde la dedicamos por grupos a preparar la Eucaristía final y el envío. Celebramos todos juntos la Eucaristía y nuestro querido Santi nos sorprendió con una homilía muy adaptada a los niños, y los adultos nos sentimos viviendo de verdad la alegría de la mesa compartida. En el momento de envío nos enviamos unos a otros con la imposición de manos y las palabras : “Id, sin miedo, para servir”.

Durante el tiempo que los adultos tenían su trabajo, los niños ayudados de sus animadores oraban al inicio de la mañana y por franjas de edad realizaban dinámicas adaptadas, relacionadas con el mismo tema de los adultos. Y las tardes juegos y talleres.

También cada noche después de cenar, nos reuníamos en el salón grande y hemos disfrutado de actividades lúdicas diversas: noche de magia, concurso de disfraces, cine, convivencia con diversas actuaciones con sabor a sidra y la última noche la gran fiesta en que somos sorprendidos por lo que preparan espontáneamente algunos grupos. Una noche tuvimos velada de oración ante el Sagrario, de 23h a 8h; cada persona libremente se anotaba al horario que quería.

El último día como de costumbre nos convocamos todos, mayores y pequeños, para realizar la oración de la mañana. Recordando lo vivido en estas Jornadas damos gracias por lo recibido, por todos esos momentos, sentimientos, abrazos, encuentros, conversaciones que nos llenan de vida y la enriquecen. Con el desayuno llegaron las despedidas, todas ellas con la sonrisa de oreja a oreja.

Gratitud desbordante

Un verano más damos gracias por tanto vivido, compartido y aprendido, por hacer crecer nuestros deseos de ser sal allí donde estemos, y por estrechar más los lazos que nos unen entre nosotros y con la gran familia Institución Teresiana.

A todos los participantes, a todos los encargados de la casa, desde Santi, Ana, las cocineras y todo el personal, a los animadores, a los chavales, a los que nos precedieron en las jornadas,… ¡gracias! enormes por haber conseguido crear un clima de profundidad, de alegría serena, de encuentro fraterno, de diálogo profundo, en lo humano y en lo divino de cada uno, que ha propiciado el crecimiento y el enriquecimiento vital y mutuo.

No queremos acabar sin dar las gracias específicas a los adolescentes y a los niños. Han sido siempre motivo de alegría y de soñar que la Institución Teresiana, tiene futuro.

Señalamos también el crecimiento y lo bien que lo han hecho los animadores Rocío, Miriam, Antonio, José, Clara e Isabel, que acompañados y apoyados por el trabajo y el cariño de Mª Carmen Paniagua y Aurora Salamanca, han sido puntales de armonía y buen hacer.

Agradecemos igualmente al Equipo la eficacia en la gestión desde el comienzo hasta el final, adelantándose a las posibles situaciones de dificultad, e intentando hacer fácil lo difícil.

Desde esta experiencia vivida, animamos a todos los que quieran conocer y compartir el carisma de la Institución Teresiana. Esperamos volver a encontrarnos en la XIV Jornadas Sazonar la vida. ¡¡¡Mil gracias, hasta el año que viene!!!

May Garrido.
8 de septiembre.