El día 23 de abril de 2016, ha tenido lugar la inauguración de los locales que en adelante serán sede de las actividades de la I. T. en Santander. Dejamos nuestra casa de siempre, en Paseo de Menéndez Pelayo 66 y nos trasladamos a Juan de Herrera 19, 3º A, lugar más céntrico y también mejor comunicado.

Esta inauguración se ha llevado a cabo con una celebración de la Eucaristía. Dábamos gracias por la vida de Mercedes Villamayor, que ha cumplido 100 años el pasado 19 de marzo; además, ha llegado a esta edad con lucidez mental y autonomía de movimientos. Motivos sobrados para agradecer.

Se ha hecho conmemoración de las fechas sacerdotales de San Pedro Poveda: ordenación y primera misa. Acción de gracias por su identidad, que vivió toda su vida, y ratificó de modo explícito en la suprema hora de su muerte: ”Soy sacerdote de Jesucristo”.

Presidió la Eucaristía D. Jesús Mª Martín Mateo, jesuita que ha venido a Santander después de haber estado cuatro años en Honduras, y que participa en un programa diocesano de Ejercicios Espirituales en la vida ordinaria. Al inicio, nos invitó a pedir perdón, ya que se nos pega el polvo del camino. La homilía fue participada, y puso el acento en que esa participación se hiciera con espontaneidad y sencillez, al estilo de los primeros cristianos.

Posteriormente se hizo una propuesta de organización de este lugar de referencia, que será evaluada a final de junio. Antes de despedirnos compartimos una sabrosa merienda.

No podemos evitar sentir algo de nostalgia por el abandono del recinto de la casa solariega, contiguo al lugar en el que San Pedro Poveda puso en marcha la Academia de normalistas en el año 1926. En aquellos edificios de Menéndez Pelayo, que ahora dejamos del todo, ha habido aulas, dormitorios, lugares de encuentro, de fiesta y celebración. En los últimos años, era la Sede de los grupos A.P. y A.C.I.T. y también de InteRed. Ha tenido mucha vida y movimiento.

Paseo Menéndez Pelayo 66, anterior sede.Ha sido casi un siglo, en el que muchas generaciones de jóvenes, adolescentes y niños han vivido sus ideales, esfuerzos y esperanzas en el clima alegre y de trabajo propio de los centros de Poveda. Mucha vida y también muerte, granos de trigo que se han enterrado y no han quedado infecundos.

Paseo Menéndez Pelayo 66, anterior sede

No obstante, todos estamos abiertos a la renovación y el cambio. Esperamos que las actividades de la I.T. en Santander renazcan a la verdadera vida como lo hace la naturaleza en la primavera, esa naturaleza que nos rodea, y que es como dice la canción:                                                          

¡Cantabria mía, flor placentera! ¡Que nunca pierde su primavera!

Ana Mª Pacheco.
Santander, 25 de abril.