Visita de Maite Uribe y encuentro con la IT en Córdoba.

Comenzamos el encuentro con una presentación de las agrupaciones AP existentes en Córdoba, de los grupos Acit y de los Mit. Cada uno aporta lo específico de su vida y misión. El conjunto resulta muy rico y la visión global ayuda a palpar la fecundidad del carisma. Al contenido, acompaña una recreación de fotografías de la Plaza de la Concha, la Sede, y con la frase de Victoria “Ánimo compañeros que la vida puede más”.

Todos oramos con el lema de este año: “Envíanos, Señor, tú Espíritu de Sabiduría, para discernir nuevos caminos”. Maite agradece esta vida compartida, el compromiso de cada uno/a y, cómo ha ido creciendo el carisma en fidelidad sostenida de tantos años, en esta tierra en la que la Obra de Poveda da fruto. Transcurrido este primer momento de intercambio y saludos, el diálogo se centra – como no podía ser de otra manera – en el reciente estreno de la película “POVEDA”. Nos comentan cómo la proyección de” Poveda” tiene vida propia y “se nos va de las manos”. Nos la piden de Chile, Argentina, Estados Unidos, India, Filipinas, etc. Dicen que es una película cicatrizante de la Guerra Civil. Incluso en el Vaticano nos la han pedido para verla el 12 de abril. No sabemos si el Papa Francisco asistirá, él conoce a la Institución desde que estaba Buenos Aires. Podemos afirmar que el film hace patente el compromiso con la mujer en su momento histórico, la implicación con lo social y el mundo de la educación y la cultura.

Unidad y amor en la misión

Con esta estupenda motivación iniciamos la Eucaristía, que preside Don José María Margenat, sacerdote, jesuita y amigo de la Institución, que afirma: “Hoy es un día importante, convocados como familia teresiana y también convocados por la presencia de Maite, signo de unidad en el amor y en la misión”.

Se proclama el Evangelio de la resurrección de Lázaro, que nos habla de confianza, de superar fronteras y desafiar límites. Nos sitúa en lo más profundo de nuestra vida y nos llama a una segunda conversión. Lázaro es un secundario, el hermano de Marta y María. Muchos judíos, al ver a Lázaro cambiaron de vida y creyeron. Todos nosotros, también secundarios, podemos experimentar el cansancio físico, el hastío, la soledad y, desde ahí, invitados en lo más profundo a superar límites y debilidades.

Al finalizar la celebración acrecentados en la confianza en un Dios Misericordioso, cantamos gozosamente unidos: “Trenza con tus manos el hombre nuevo… Hoy continuaremos la Obra… No temáis al riesgo, vamos juntos, el sueño de Poveda puede ser”.

El patio es el lugar favorito para los saludos, las presentaciones, la tertulia y convivencia alrededor de los aperitivos preparados con tanto cariño. Finalmente, en el comedor nos espera el tradicional “perol”, una comida muy de Córdoba. La sobremesa se prolonga y el eco de las canciones cordobesas inunda el ambiente. Nos despedimos, agradecidas/os a Maite y a esta casa en la que tanto hemos recibido y recibimos.

Por la tarde, Maite se reúne con el grupo de mayores de Osio. Un rato entrañable en el que se comparte la vida y misión de este grupo, la oración y convivencia cuidadas de forma especial en lo cotidiano. Maite comenta aspectos de la marcha de la Institución y los ecos de la película Poveda. Terminamos el día agradecidos por la experiencia y el encuentro y llamados a vivir la Misión de forma renovada.

Natalia Villagrán.
Córdoba, 19 de marzo.