Los días 5 a 7 de febrero de 2016, en Santa María de Los Negrales, Madrid, se celebró encuentro del Grupo Universidad-Investigación de la Institución Teresiana. La reunión versó sobre El cuidado de la tierra, desde la teología y con la ciencia.

José Manuel Caamaño López -director de la cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas- hizo una espléndida presentación de la encíclica de Francisco: La novedad Laudato si’. Aproximación a la ecología integral.

En su intervención, destacó que la aportación más decisiva de la encíclica es “hacer saber a todo el mundo que el cristianismo porta consigo un mensaje extraordinariamente positivo, al tiempo que exigente, para el conjunto de la creación”. Un mensaje pertinente hoy, ante el deterioro actual, pero que no se agota en los debates públicos. Lo que el cristianismo tiene que aportar, va mucho más allá, “porque el fin último de toda su visión es lo que Pablo llamó, en el final de su carta a los Gálatas, la ‘nueva creación’”.

“Eco-justicia”

“Todo el peso de la ‘cuestión ecológica’ [se sitúa] a las puertas de la eternidad de Dios. Ante Él, ante la presencia de su amor incondicional, habremos de dar cuenta de nuestra relación constructiva o depredadora del mundo que nos ha sido dado. En eso consistirá el examen: ¿hemos amado y cuidado o destruido y maltratado nuestra casa común? La encíclica nos dice que la situación es grave, pero que no todo está perdido, porque todavía hay tiempo para la conversión a una verdadera ‘ecología integral’”(n. 2).

Destacó la necesidad de “un nuevo paradigma, capaz de articular de un modo más eficaz la libertad humana, las instituciones políticas y económicas, las condiciones de vida social y la generalidad de la sostenibilidad de la tierra de cara al futuro, con la responsabilidad personal y global”.

“Con Laudato si’, -añadió- cristaliza de modo definitivo para la teología moral el surgimiento de un nuevo paradigma de ‘ecología integral’, que además incorpora, como una de sus señas de identidad, la ‘eco-justicia’. A este respecto, e incluso desde una comprensión específicamente cristiana, es significativo el hecho de que el Papa haya tomado como modelo a san Francisco de Asís, dado que, según sus palabras, ‘en él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso son la sociedad y la paz interior’” (n. 10).

Caamaño se preguntó por los rasgos básicos y definitorios de este nuevo paradigma. Dijo que Francisco los va señalando en el documento, y enumeró algunos de los más relevantes para la moral cristiana: Todo está conectado: una mirada distinta; orientar éticamente la ciencia y la técnica: rechazo de la tecnocracia; una antropología integral para una ecología integral; la ecojusticia como elemento de la ecología integral; ecología integral, bien común y opción por los pobres; la necesidad de una conversión ecológica y de un nuevo estilo de vida.

La huella de la divinidad

Y concluyó recordando a san Buenaventura, que alude al poverello así: “En cualquier objeto admiraba a su Autor y en todos los acontecimientos reconocía al Creador”. El papa Francisco “encarna con su encíclica tanto la teología de la creación, como la mirada profunda sobre el santo de Asís, que no es sino la convicción de que todo lo existente está marcado en su raíz por la gracia y la huella de la divinidad”. (…) “el Papa hace un verdadero ejercicio de espiritualidad encarnada, comprometida con las causas del ser humano y de la tierra, que son en último término las causas de Dios”.

Carmen Azaustre -presidenta de la Comisión Permanente del Área-, dijo al abrir el encuentro: “Creemos que la reflexión que comenzamos ahora nos afecta a todos, desde los diversos espacios, perfiles profesionales en los que estamos insertos, porque hoy más que nunca podemos decir que estamos heridos por la violencia, como dice el papa Francisco: ‘La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire, en los seres vivientes’”.

Mirada desde la Biología

Juan Jesús Bastero Monserrat SJ, profesor del colegio El Salvador, miembro y ponente del área Ciencia y Religión del centro Pignatelli de Zaragoza, expuso Encíclica Laudato si’: una mirada desde la biología.

Recordó, en primer lugar, “Lo que nos dice la Biología”: el ser vivo es una realidad natural; no cualquier ambiente permite su desarrollo; no cualquier cambio ambiental lo puede superar; de hecho, se han producido varias extinciones.

-Visión de conjunto de la Biosfera: consiste en el conjunto de todos los organismos; relacionados entre sí y con el medio; su equilibrio es muy delicado.

-Una larga historia evolutiva: encuadrada en la evolución cósmica y terrestre; aceptada científicamente como un hecho inevitable; con muchos interrogantes sobre el “cómo” del proceso; presenta acusadas tendencias.

-Rasgos de la especie humana: capacidad única de modificar el ambiente garantizando su supervivencia; creadora de lenguaje, de cultura, filosofía, religión; capaz de valoración ética de su conducta; capaz de agredir a sus semejantes y de dar la vida por ellos; con un crecimiento poblacional que crece “casi” exponencialmente.

En segundo lugar, presentó algunos acentos de la Laudato si’: Originalidad en su presentación y estructura de la encíclica; pluralidad confesional; articulación de su estructura.

-Posible evolución de la humanidad; no es imposible un desarrollo autodegenerativo; puede tener diversos itinerarios.

-Constatación básica: el dato científico es indispensable; por sí solo, no incluye la dimensión ética; la sola ciencia no es suficiente para actuar por un futuro mejor; es necesario activar otros resortes propios de la persona.

-Varias consideraciones: el tema de “dominar la creación” y sus interpretaciones; consecuencias del “biocentrismo”; la palabra de la Iglesia católica; la Tierra, sistema finito; el tema de la temperatura media.

-Llamada profética del papa Francisco: desigualdades escandalosas; necesidad de una “austeridad responsable”; objetivo: la “Conversión ecológica”; trasfondo ignaciano y teilhardiano.

-Conclusión: respeto por la palabra de la Ciencia; mensaje lleno de esperanza; mensaje no sólo para cristianos.

Despedida y convocatoria

En el encuentro, se dialogó y proyectaron las jornadas de verano. Con la despedida matutina del domingo, los asistentes se dieron cita en un entorno natural, aún por definir, para ofrecer el disfrute de la naturaleza y la reflexión sobre propuestas que convocan todos los años a interesados de medios académicos y de investigación.

Nieves San Martín.
Madrid, 4 de marzo.
Fotos: Área Universidad-Investigación