“Lo primero que quiero transmitiros es un profundo agradecimiento por el trabajo tan serio que estáis haciendo. Valoro, añadió, la sistematización tan grande que percibo en tres grandes campos: en la acción, en la comunicación y la gestión”.

Estas palabras dieron comienzo, el domingo 21 de febrero, en el marco de nuestras jornadas, al encuentro con Maite Uribe, que también había estado en la conferencia de la abogada Patricia Fernández Vicens.

Respecto a la acción dijo, “porque una acción social tiene que estar continuamente mirando la realidad y actualizándose para poder incidir en ella de manera adecuada. Por eso valoro especialmente el acento que ponéis en la acción local, en el trabajo en red, en la inclusión de personas y colectivos ciudadanos, en las sinergias con otros proyectos”.

Respecto a la comunicación, valoró “el uso que hacéis de los medios institucionales a nivel internacional, como la web de la IT y el que hayáis creado una red privada de información”. Al referirse a la gestión, dijo, “aquí incluyo aspectos que mencionáis y que me parecen muy importantes: la organización, la coordinación y la formación. Me gusta el término gestión porque es más inclusivo. Valoro en primer lugar la formación porque permite no sólo entender lo que significa la dimensión social de nuestra misión, sino leer la realidad y sus desafíos para discernir las respuestas adecuadas”.

Situación actual de las migraciones, prestar un especial interés y compromiso

Sobre este tema nos dijo: “La realidad del mundo en que vivimos hoy es rica, compleja y diversa. Y nos pide respuestas diversas y complejas. Los pueblos en éxodo, en emigración, en los diferentes países y continentes están pidiendo una atención particular. Nos gustaría poder ofrecer y desarrollar una línea común desde la realidad de España como respuesta al desafío de la emigración”.

Ahondando más en este tema nos hizo algunas preguntas: “¿Cómo ofrecer hoy, en este momento de la historia, y ante este desafío una línea común de acción con fisonomía propia? ¿Hacemos lo que todos hacen? ¿O somos creativas en una respuesta coordinada? ¿Qué aportamos a la integración de los emigrantes especialmente en la atención a las mujeres y a los niños, y más globalmente a través del aprendizaje de la lengua y la cultura, y en diálogo con su búsqueda de sentido, sus valores, sus creencias, sus costumbres, su capacidad de inculturación sin perder lo más genuino y ganado en diálogo intercultural? Yo os pediría que realmente os preguntarais esto con verdad y con lucidez”.

Aludió, también, al trabajo que muchas personas de la IT realizan en apoyo escolar y nos cuestionó: ¿cómo cualificar una respuesta en clave de línea de acción transversal que podamos ofrecer desde vosotras a toda la IT?

Jóvenes y voluntariado

Dedicó un espacio amplio a hablar de los jóvenes: “son los que tienen que estar en primera línea, en la construcción de ese mundo que nos viene y donde ellos van a jugar un papel decisivo”. “En vuestras sugerencias de futuro –dijo- habláis de buscar mayor participación y concretamente de establecer un marco o plan común de voluntariado. Los jóvenes lo buscan, lo desean, y esperan de las generaciones que les preceden que les muestren una orientación. El camino lo harán ellos, pero está en nosotros el mostrarles caminos posibles para construir sociedades de paz, de convivialidad”. “Ellos pueden colaborar en la integración de los jóvenes más vulnerables, los que están en situación de riesgo, los que pueden quedarse por el camino, abandonar la enseñanza, no encontrar ningún trabajo ni vía de integración social”.

Posteriormente, destacó la necesidad de trabajar coordinadamente con Europa, ”somos una Institución internacional y eso tiene que hacerse realidad palpable y cercana a través de proyectos concretos, y por esta línea estamos empezando a caminar”.

Referencia a un escrito de Poveda de 1934

“Hay personas que hacen unos proyectos maravillosos, que prometen mucho, pero sin llegar a realizarlo nunca. Es preciso no contentarse con palabras, cuantas menos mejor. El silencio, el recogimiento, la oración y las obras, han de tener como principio la gracia y han de ir acompañadas de ella, así serán obras evangélicas.

Si alguno viniera a preguntarnos, ¿qué es la Obra teresiana? ¿Es una Obra verdaderamente evangélica, apostólica, o tendremos que esperar a otra que responda a lo que debe ser? ¿Contestaríamos con un discurso? No, hemos de presentar nuestras obras y como las obras no respondan al espíritu apostólico, al pensamiento sobrenatural, a la idea evangélica, no convenceremos a nadie.

Examinemos nuestras obras a ver si están informadas por una virtud sobrenatural capaz de dar vista a los ciegos, de hacer andar al cojo, de hacer conocer la verdad. Cuánta gente vino a nosotros ciego por la ignorancia, por la confusión. Hacerles conocer la verdad, llevarlas al bien; todo esto es dar vista a los ciegos. Que puedan decir, vine ciega, ignorante y ahora veo. (….) No somos ninguna gran cosa. Trabajamos, estudiamos, aprendemos, llegamos hasta donde nuestras fuerzas pueden llegar, pero si con la gracia de Dios damos vista a os ciegos, oído a los sordos, estas obras dan testimonio de nosotros. Esas obras no se pueden hacer más que donde está el espíritu de Dios”. (Pedro Poveda, Creí por esto hablé, [454])

“Gracias –termino diciendo Maite Uribe- por las obras que realizáis y que las podéis realizar, porque en vuestra acción está el espíritu de Dios. ¡Esa es nuestra seguridad, y en mi nombre personal y en el del Consejo os animo a seguir adelante!”.

Ver más, texto íntegro aquí.

Seguidamente, se entabló un coloquio interesante. Maite manifestó con fuerza: cómo vamos a hacer en España, para poder superar el tema de las ideologías, que nos permita dialogar en la Institución, lo veo crucial, porque la plataforma común de todos es el Evangelio de Jesús y nadie está casado con ninguna ideología. Hay que hacer un esfuerzo común para entablar el diálogo. Fue una llamada para practicar la escucha auténtica y activa de lo que el otro piensa y siente y ser conscientes de que todos tenemos algo de verdad, pero nunca completa.

Surgieron, también, otras cuestiones desafiantes en las que se precisa seguir trabajando: la necesidad de estudio e indagación sobre las causas de las injusticias y los procesos de recuperación de la dignidad y los derechos; la formación sobre la dimensión política del carisma IT, la espiritualidad de encarnación hoy, los signos institucionales y personales por la justicia y la transformación social, en coordinación con otros.

Carmen Yanes.
Los Negrales 21 febrero 2016